Este concierto ha sido uno de esos en los que disfrutas realmente sin darte apenas cuenta. Los vigueses se hicieron acompañar de una joven banda llegada desde Suecia, Industri Royal, que poseen el desparpajo de unos Mando Diao pero sin llegar a ser tan arrogantes. Eso lo suplen con dosis de actitud punk sobre el escenario, aunque lo que suene sean canciones pop, pildorazos vitaminados de apenas tres minutos que incitan al baile desenfrenado.

Los suecos presentaban su primer álbum en esta gira, Tacky Skills Today!, y en unos 40 minutos demostraron su potencia sobre el escenario; en el primer tema “Destroying my body” su vocalista se despojó de la chaqueta, a la siguiente canción se quitó la camiseta, quedándose a pecho descubierto el resto del concierto. Como si estuviera viendo a un joven Iggy pero no tan salvaje. Quizá no sean buenos instrumentistas, pero las carencias que puedan tener las disimulan con grandes dosis de energía. Otro de los temas que interpretaron: “The new king of pop”, donde vemos de nuevo que sus canciones son de hecho, pop simplemente. Para despedirse lo hicieron con un gran tema, “Location, location, location”, cuyo estribillo enganchaba realmente.

Cuando llegaron The Blows, el público (cerca del centenar de personas) ya había realizado el calentamiento previo y continuó el baile, con los temas de su primer disco, Outskirts, que reventaron la sala con los sonidos post-punk. Los primeros compases de “Disco” desataron, ya, la locura. El cuarteto presentó a su nuevo batería Gael, y un tema nuevo titulado “Catwalk”, y lo cierto es que se van afianzando para dejar de lado ese estilo en el que se les encasilla, y, aunque sin apartarse mucho de la línea, le dan a una identidad propia. Con “Damn 80´s hooker” bajaron un poco la intensidad, pero no duró mucho el respiro, ya que con “D´you like my boots, huh?”, y los teclistas/guitarristas Bruno y Roy alternando las voces, se reengancharon al lío. “Wire” fue su particular homenaje al grupo británico, y “Berlin” con sus toques de teclado futurista es el nuevo single, lamentando que todavía no les había llegado pues salió de una edición limitada que se venderá (y vendió) en sus conciertos o, si quieres, poniéndose en contacto con el grupo.

Al rozar la hora de concierto se despidieron (no sin darle las “gracias” a nuestra alcaldesa por el corto espacio de tiempo del que dispusieron) con un “Sharks” demandado desde las primeras filas, que motivó un pogo conjunto. Aún así salieron de nuevo para realizar un bis que colmó los deseos de los asistentes.

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