Bestia NobleNando 23 noviembre, 2009 Empecemos por el final y acabemos por el principio. Sé que suena a verso barato de Fito Cabrales pero a la postre me vale, y según lo visto este pasado lunes en el Palau de la Música al señor Andrew Bird también, para arrancarse ante las teclas. Después de todos los aplausos, los asistentes que nos retiramos cada uno subidito en su nube y él que está allí, en el puesto de camisetas, introvertido con el rotulador en mano, firmando, casi ayudando hasta con el cambio, en cierta medida ajeno a lo que en esos momentos pasa por nuestras cabezas, destinadas a abotagarse ante tal despliegue de golpes de música pura. Simple, cruda, directa a la cara. Quizá, y no pudiendo deshacerme de la idea, es lo más cerca que ninguno de nosotros estemos jamás de un genio en vida, de esa bestia noble que es el hombre de Chicago. Antes, en la sala Rodrigo, un repertorio en el que Bird trazó y borró a su gusto y antojo durante todo momento las líneas que separan el virtuosismo clásico con el pop naif de habitación adolescente, del folk de mecedora en porche mediante su violín-ukelele hasta el amargo desazón del cabaret atrincherado años cincuenta. Desde la apertura con Why?, hasta la despedida con Some of these days, ambos pertenecientes a sus primeras obras, anduvo descalzo y a pasitos cortos al más puro estilo Chaplin por el entablado. Construyéndose y derrumbándose a sí mismo en cada capa, en cada clic del pedal que grababa y disponía a veces casi que por accidente, atolondrado y obsesionado por la perfección, consiguiéndola de una manera desesperadamente fácil para el resto de nosotros los mortales. Alternando continuamente entre las cuatro del violín y las seis de la guitarra, xilófono y silbidos, loops de voces con ese regusto a Buckley, de melodías entrelazadas formando un puzle de una sola pieza, la excelencia. En medio, clásicos ya como A nervous tic motion of the head to the left, Dark Matter e Imitosis en sus versiones primigenias (esto es Sweet Matter e I), novedades de su último trabajo como Oh No, inspirada en un vuelo poco placentero detrás de un bebé llorica, Anonanimal, Natural Disaster e incluso The Giant of Illinois, tema grabado para una recopilación del sello Red Hot. Antes de despedirse con Scythian Empires y la arriba mencionada Some of these days (por cierto, tema originario de 1910 y maravillosamente recreado por Ella Fitzgerald), se acompañó de la telonera Jesca Hoop para cantar al único registro de un micro ambiental Lusitania, un nuevo tema que nos regaló y una versión de Dylan, Oh Sister. De lo mejor que sin duda ha pasado y pasará en mucho tiempo por esta ciudad, y tú…te lo perdiste? Hacer Comentario Cancelar RespuestaSu dirección de correo electrónico no será publicada.ComentarioNombre* Email* Sitio Web Guarda mi nombre, correo electrónico y web en este navegador para la próxima vez que comente. Δ