Bosques de doble caraQuique Medina 21 febrero, 2009 Emma Get Wild presentaba disco, el segundo, en su ciudad. Y, a pesar de que los sonidos les vinculan sospechosamente con el salvaje y árido oeste de Estados Unidos, la banda, sin embargo, ha nacido y transita por el soleado este de España; valencianos, vamos. El emplazamiento elegido para tan importante ceremonia fue también novedoso. El Sporting Club de Ruzafa, ring de boxeo a principios de siglo, es hoy un bohemio almacén donde artistas de todo tipo parecen tener cabida. Techos altos, obras pictóricas y escultóricas y algo de moderno destartalamiento puede que no sean las mejores premisas para un directo, pero (y esto fue lo que ocurrió) a veces el esfuerzo y las buenas vibraciones de los espacios pueden más que la técnica. Que se trata de una de las formaciones más respetadas de la escena local quedó patente en la amplia presencia de componentes de grupos y rostros relacionados con el mundo de la música que se vieron y saludaron por el lugar. Alrededor de trescientas personas -podríamos decir- no quisieron perderse los primeros pasitos de Heavenly Creatures. Para abrir boca se presentaron dos desconocidos que, bajo el nombre de Starry&Marrone y procedentes de Madrid, encandilaron por lo simple, limpio y sincero de unas anglófonas composiciones que les acercaron a suaves sendas de blues o unos acústicos Black Crowes. Pese a los maleducados, que no aprenden que cuando se toca se calla, y el poco tiempo que estuvieron sobre el improvisado escenario, sirviéndose de una acústica y una acariciada eléctrica, dejaron muy buenas sensaciones. A partir de ahí el escenario fue de Isabel Castro. Que no se llama Emma y, a pesar de estar rodeada de hasta de cinco buenos músicos y cientos de personas, cuando canta se queda casi sola. Y así, como en el álbum, las guitarras y el slide de Álex Badía comenzaron a crear nuevos bosques de melódico ruido que pueden tomar forma -y esto sí depende de la banda- de paraísos verdes y soleados o de oscuras trampas en medio de la noche. Salva Fito se colgaba, indistintamente, la eléctrica y la acústica y mandaba, desde delante, a una banda que, completada por Santi Serrano (batería) y Nestor Mir (bajo), entendió y emocionó con un solaz de intensidades que pocos grupos son capaces de reproducir con tanta sutilidad y agresividad. En el combo, además, se presentaba a Pablo (también en Lülla), una segunda eléctrica que contribuyó acertadamente a la suma de sonidos bien entretejidos que, con el instrumento más preciado como seña, la voz de Isa, se convirtieron, a ratos, en orgasmo. “Speak of Hearts”, “Unravelling“, “With the seas” o “Broken in two” son algunos de los trece temas de su último trabajo que, me atrevo a suponer, interpretaron casi por completo. Una lustrosa y americana “What is it you want” del primer disco (con la que cerraron) y algún inédito tema que formará parte de lo próximo (Salva se suelta al micro), completaron un concierto que deparó una hora y veinte minutos de potente luminosidad pop-folk y oscuridad post-rock que, siempre revestido del aura folk que les caracteriza, han enriquecido el directo de -nos atrevemos a decir, a tenor de lo visto- una de las mejores bandas nacionales del momento. Hacer Comentario Cancelar RespuestaSu dirección de correo electrónico no será publicada.ComentarioNombre* Email* Sitio Web Guarda mi nombre, correo electrónico y web en este navegador para la próxima vez que comente. Δ