Grupo: Vetusta Morla, The Pinker Tones, Siwel y Chema Rey dj
Sala: Greenspace

Cerró el Greenspace en su emplazamiento de las viejas naves portuarias de la calle Juan Verdeguer, propiedad del Ayuntamiento de Valencia, tras prácticamente cuatro años ejerciendo como continente para la cultura y la música en directo.

En este tiempo muchos han sido los buenos momentos de los que ha disfrutado la ciudad de Valencia, además de algún que otro traspié con tintes de censura política. Y ahora, la vuelta al desierto. Tras el concierto que consiguió llenar la sala reuniendo a unos Vetusta Morla en la cresta de la ola, The Pinker Tones, Siwel, que también fue el primero en actuar en este espacio cuando se inauguró el 24 de octubre de 2005, y Chema Rey en funciones de dj, Valencia se queda ahora sin el único recinto que hasta el momento era capaz de albergar más de 500 almas (y hasta más de 2.000). La escena queda ahora relegada a las asequibles salas de pequeño aforo y no encuentra punto intermedio entre, pogamos por caso, The Mirror y la plaza de toros.

¿Que esto a quién preocupa? Pues a casi nadie. Desde Heineken se afirma que andan en la búsqueda de un recinto de considerables dimensiones y céntrico, pero para eso todavía hay que esperar hasta la primavera de 2010. Al parecer la zona del puerto de la que tanto y bien se hablaba no hace demasiado cuando la Copa del América no es la ubicación ideal, y la música y la cultura alternativa tendrán que encontrar cobijo cuanto más al centro mejor. Por el momento, también desde Heineken, se asegura la celebración de la quinta edición del Festival Greenspace para octubre de 2009 en alguna de las salas de la ciudad.

BUENOS RECUERDOS

Lo que deja Greenspace son más de 200 conciertos y más de #dicen# 140.000 asistentes. Entre ellos las cuatro ediciones del Festival Greenspace o las tres ediciones del Valetudo Artístico, la última en la víspera del cierre definitivo. Y, pese a las muchas veces deficiencias sonoras, un buen puñado de veladas para recordar: Enrique Morente con Lagartija Nick interpretando el genial Omega (tal vez el mejor concierto en Greenspace) en el que fue el IV Festival Greenspace en el que también entró Polock; o aquella de Morente también junto a Sonic Youth; las varias actuaciones de Lori Meyers (aquí la última); la genial y arrebatadora doble cita con Andrés Calamaro; el cercano acústico de Jeff Twedy; los días de la música (todos los 21 de junio), como el último en el que Nacho Vegas compartió su Michi Panero con Manolo Tarancón y La Habitación Roja se atrevió y triunfó con el Unknown Pleasures de los Joy Division; los bolos de auténticos hypes de allá y de acá como Bloc Party y La Casa Azul; aquella noche imborrable con Paul Weller y Richard Hawley; uno de los últimos conciertos de Manta Ray, aquel día con Micah P. Hinson; aquella noche en la que The Undertones tocaron con Megaphone ou la mort de teloneros y en la que nos llevamos alguna que otra preocupación para casa; o el día en el que Riders on the storm nos mostró a The Doors pero sin alma.

DESPEDIDA Y CIERRE

Son estos y muchos y por eso la despedida y cierre de una de las salas más importantes en Valencia merecía otro cartel para el adiós con más enjundia, pero la verdad es que bastó con lo que había para llenar la sala de fieles o no tanto, y una vez más quedó demostrado el tirón de los madrileños Vetusta Morla, que en su tercera presencia en la ciudad volvieron a triunfar. Tras nueve años en el underground ejerciendo de grupo maquetero se han visto de la noche a la mañana con el éxito entre sus manos, el que les ha deparado su primer y autoeditado álbum Un día en el mundo. De ser el más claro ejemplo de indenpendencia, Vestusta Morla son ahora el más claro ejemplo de la comercialidad. Que hay grupos mejores y más originales peleándose por comerse un torrao aquí y en la China, sí; pero que son ellos los que han dado en el clavo por razones inexplicables, también. Reúnen profesionalidad y varias canciones con gancho para engatusar a las masas. También buena voz, ensamblaje entre los miembros de la banda e influencias que con la pertinente vuelta de tortilla, siguen funcionando. Viste (y bien al parecer) que te comparen con Radiohead, alargar en ruidosos finales las canciones, o que te comparen (aunque menos) con Piratas. La enhorabuena, aunque quien firma sigue a la expectativa para convencerse. Nos alegraremos mientras sigan triunfando en la taquilla.

La última (y lluviosa) noche comenzó como lo hizo el Greenspace en su inicio. Con el cantautor valenciano Siwel sobre el escenario y acabó con el techno pop de The Pinker Tones. Tal vez, la corta historia musical de las viejas naves portuarias de la calle Juan Verdeguer, que ahora sufrirán una remodelación para abergar sin tanto bombo la creatividad de la juventud según cuentan desde el Ayuntamiento de Valencia, merecía otro final. Pero, y nunca mejor dicho: en fin.

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