Grupo: Chavalan + Ugatz + Cigüeña
Sala: 16 Toneladas

La reestructuración nominal y organizativa del mítico Magazine Club, que la pasada primavera se convirtió de facto en Retrovisor, ha terminado convirtiéndose en la crónica de una muerte anunciada. Las bandas que habían pisado, o más bien machacado, su escenario, se diluyeron entre los pocos espacios valencianos entre los que sus propuestas aún tenían cabida. Quizá todo esto suene a un lamento desgañitado directamente nacido de los brazos de la nostalgia. Y puede que, en buena medida, así lo sea. Lo cierto es que cuando una piensa en el Magazine piensa en su esencia, en su gente y sobre todo en las formaciones que al actuar allí contribuyeron a crear lo que hoy, sin excesivo apuro, denominamos el ‘Sonido Magazine’. 

Y entre ellas, unas de las que más particularmente extrañamos, es Betunizer. Corría el día de San Valentín del ya lejano 2018, cuando la formación valenciana nos rompió el corazón con la misma crudeza que caracterizaba a sus canciones. Por tanto no es de extrañar, cuando en el primer trimestre de 2019 llegaba a nuestros oídos la noticia del nacimiento de un digno sucesor, nuestro radar empezara a emitir sonidos y luces sin ton ni son. Hasta entonces José Guerrero, un tercio del antiguo Betunizer, se había encargado de dotar a la escena local de prometedores y sustanciales proyectos gracias a su sello, Mascarpone Disco. Guerrero se ha encargado de trabajar en ambos lados, lanzando y consolidando a otros artistas así como materializando las inagotables composiciones que brotan de su cabeza (Rastrejo, Segunda Persona, Jupiter Lion, Cuello). 

Chavalan, el proyecto inicialmente conocido como Chaval, se presentaban como la nueva desembocadura creativa del ya mencionado José Guerrero, el otro Betunizer, Marcos Junquera y Jussi Folch (Retraseres, Aullido Autómico). Tras un arranque de gira con quince fechas que culminó, precisamente, en el Magazine, la banda se retiró al estudio a preparar su primer LP. Tras finalizar su grabación en mayo le prosiguió un relativo silencio hasta llegar al pasado viernes 17 junto a la calidez y techumbre del 16 Toneladas, con motivo de su fiesta de presentación. 

Las tablas del Toneladas crujieron por vez primera aquella noche gracias a Ugatz, una de las propuestas más contundentes que nos han llegado desde el circuito musical alicantino. Ha sido este mismo verano cuando su primer trabajo de estudio, de título homónimo, veía la luz gracias a su colaboración con BCore. Este reputado sello es originario de Barcelona, ciudad de la cual el cantante de la banda, Katafu, había partido recientemente al éxodo. 

El anteriormente componente de Familea Miranda, junto a la batería de Héctor Bardisa y el bajo de David Esteve, emprendían en 2018 este proyecto que combina la irónica acidez del punk junto a la brutalidad desbocada del hardcore. Un todo que resultar ser más que la suma de las partes y que se traduce en un directo opaco en sonido, pero igualmente apasionante. En este sus canciones, plagadas de referencias tanto autobiográficas como universales, despiertan la totalidad del espectador/a.

Si vives en Valencia y disfrutas de las propuestas poco convencionales lo más normal es que hayas tenido ocasión de disfrutar al menos una vez del directo de Cigüeña. Unai Lilly, guitarra y voz junto al batería Martin Arles, también forman parte del particular hall of fame del Magazine Club. Y fue tanto allí como en la (casi) siempre soleada pérgola de La Marina donde les pudimos ver alzar El Vuelo (Repetidor Disc, 2018), su último trabajo con el que rompían un silencio de cuatro años.

Este tercer álbum de estudio, tocado por la magia de Pablo Peiró (antiguo bajista de Betunizer) en su producción gozó de una rápida aceptación por la parte de la crítica y público. Este dúo valenciano, que formó parte de un pasado glorioso con Down in Three, como elección previa al momento culmen de la noche fue inequívocamente acertada. Un arsenal de recursos estilísticos que explica esa querencia que siente el público por ellos.

Los últimos en pisar el escenario fueron precisamente nuestros anfitriones, Chavalan. Con la apertura otoñal de temporada llegaron los primeros adelantos, Un aire visible, tema que da nombre al LP que salía a mediados de octubre, y Siempre deseaste esta situación. Un primer bosquejo que fijaba los pilares maestros de este proyecto, ritmos circundantes de corte tribal y líricas afiladas para recordarte de qué hablamos cuando hablamos de punk. Un experimento no tan casero donde sus componentes han podido dar rienda suelta a su creatividad sabiendo que estaban acertando de pleno.

Su ejecución en directo, teniendo en cuenta la pericia y soltura desarrollada con formaciones anteriores, no podía ser sino magnánima. Estructuras rítmicas magnéticas que hicieron estremecer los cuerpos y conciencias de un público inicialmente aletargado, con una estridencia armónica de tal calibre que el inexistente sonido de guitarra se convirtió en un prescindible. Una noche donde pasado y futuro cruzaron senderos por unos instantes y en la que los corazones destrozados por la despedida de Betunizer vislumbraron un nuevo horizonte. Unas breves horas donde se cerraron viejas heridas y el concepto de progreso tornó en un sentido favorable y antiliberal. 

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.