El maillot amarillo con el que Oscar apareció en escena presagiaba una gran noche, una cronoescalada en toda regla, y es que el sabor de boca que dejó Delafé y las Flores Azules en su anterior visita (y primera con el nombre recortado) a Valencia no fue todo lo dulce que se podía esperar. El grupo catalán le debía una a su fiel público valenciano, y tanto Oscar, Helena como el resto de la nueva banda, lo dieron todo.

Con un repertorio más que previsible, eso sí, los bailes de Oscar y la sensualidad de Helena -ya decimos, no es nada nuevo- siguen invadiendo el escenario y conectan de una manera asombrosa con una audiencia sedienta de espectáculo. Polvos de talco, confeti, trompetas, batería, coros y bases a cargo de Dani, y ya todo listo para la fiesta.

20 canciones y un público entregado sirvieron para repasar la discografía al completo, y ya clásicos como «Hoy», «El Indio», «Mar el Poder del Mar», «La Fuerza» o «Enero en la Playa» se deslizaron entre los temas del ya no tan nuevo disco: «La Primavera», «Espíritu Santo» o la divertida «1984», en alusión al gran Georgi Dann, hicieron bailar y botar a los presentes.

Y eso es precisamente lo que hizo Oscar durante 2 horas, bailar y botar sin parar. Actualmente en el Tour le acusarían sin sentido de dopaje, pero por darlo todo en el escenario, hasta la extenuación; picándose con el público a ver quien salta más alto; rapeando sin descanso; contagiando su entrega y haciendo vibrar al personal. Llegó a decir, incluso, que nos chiváramos, que había forzado demasido la máquina teniendo al día siguiente actuación en Castellón.

Estaba claro que DFA tenía que engrasar la maquinaria, ajustar los piñones y alcanzar la cadencia perfecta para llegar a la meta como siempre han hecho, los primeros. Ayer se pudo disfrutar, esta vez sí, de un etapón.

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