El festival Mislata Música en Directe, conocido popularmente como Mimed, celebró los días 13 y 14 de julio su sexta edición en el emplazamiento habitual desde hacer tres años, el Parc de la Canaleta. En el cartel, muy a las claras, estaba reflejada la doble personalidad con que la organización (Raúl Tamarit a la cabeza, con la colaboración de Tranquilo Música, y con el inestimable apoyo del ayuntamiento de Mislata) siempre han dotado a un festival totalmente consolidado.

En esta ocasión, una noche estaba dedicada al rock con tintes funk, sólido y aguerrido y la otra al indi estatal variado y de referencia. La primera jornada, The Pipettes + The Bellrays + The Right Ons + Senior i el Cor Brutal + Rockenbourg; y la segunda, La Casa Azul + Sr. Chinarro + Love Of Lesbian + Megaphone ou la mort + Descarga.

Acompañó el tiempo de sobra y se alinearon por dos noches las condiciones y los elementos deseados para disfrutar de la música, y ésta deparó de momentos excelentes. Por ejemplo, dos lecciones ofrecieron The Bellrays y al día siguiente Sr Chinarro.

Viernes 13 de julio
Los californianos The Bellrays, con la imponente Lisa Kekula al frente, dieron un concierto que más que un concierto fue un tremendo y auténtico torbellino. Rock básico y atronador contruido a partir de los elementos básicos, bajo, guitarra, batería y todo vozarrón, the Bellrays repartieron estopa por aquí y por allá demostrando las tablas que dan a un grupo sus casi diez años de vida y sus nueve trabajos pensados hasta el más insignificante riff para ser eyaculados sobre el escenario. Para que lo entiendan, lo suyo está un punto más allá del que puede existir entre Frank Sinatra y James Brown.

Antes del suceso de The Bellrays, los madrileños The Right Ons habían calentado al personal con similar sonido #el rock teñido de funk, maracas incluidas#, incluida una buena versión de I'm waitting for the man de la Velvet Underground con la que vacilaron un rato. Senior i el Cor Brutal habían levantado la bandera del indi local y cantado en valenciano, algo que siempre es de agradecer siendo de aquí y una lástima que no más bandas tomen la misma senda.

Esa primera jornada concluyó con The Pipettes. Fue espectáculo diferente, del rock más negro pasábamos a la finura ye-ye. Al parecer tras las tres chicas de Brighton se escondia una tímida y eficiente banda. Pero digo al parecer, porque las tres damas, sus miradas de ángel, sus calidas voces y esas falditas lo cubrían todo, nos robaban la mirada, nos hacían bailar como se bailaba hace cincuenta años y se nos hizo imposible desprendernos de la risa tonta durante todo el concierto, que por cierto era el único que The Pipettes tenían en España. Todo un privilegio.

Sábado 14 de julio
La noche del sábado el Parc de la Canaleta recibió el doble de público o más, probablemente arrastrado por la presencia en el cartel de La Casa Azul y de su amo de casa, Guille Milkyway, ensalzado gurú de la modernidad más popi o lo que algunas malas lenguas llaman tonti-pop. Sus huestes quedaron más que saciadas. Bailaron desde el inicio, con La Revolución sexual, lo suyo al ritmo de un espectáculo guiado por un Guille que manejó toda la tecnología a su alcance y que únicamente estuvo respaldado por unos plamas que le hacían los coros. La duda de si hubiera logrado mejorar la posición de Rodolfo Chikilicuatre en Eurovisión nos quedará siempre.

Un espectáculo diferente fue el de Sr Chinarro. La sobriedad es lo que caracteriza al sevillano Antonio Luque y cada vez que se sube a un escenario con los suyos hace gala de ello. No engaña a nadie, por eso avisó que aunque aquello se tratase de un concierto indi «si alguno tenía la tentación de bailar agarrao», que no se cortase. Chinarro a cambio entregaba temas buenos, intensos como el arranque de Esplendor en la hierba, y tan personales como con los que se ha atrevido en su último trabajo, Ronroneando, que más suenan a nana o a villancinco que a canción pop. Pero Sr Chinarro ha conseguido dar ese paso y al final, cuando se retiró el público se quedó como con ganas de más.

No podía ser, los festivales siempre llevan bien ajustado el corsé del horario y llegaba el turno de Love Of Lesbian. Los barceloneses partieron su concierto en dos, la serieda de su pop dramático e intenso y la coña de los disfraces, la música es fiesta, y el cierre con su himno Houston, tenemos un poema. Su propuesta resulta tan personal como válida y con altas dosis de calidad.

Los arrolladores Megaphone ou la mort fueron en esta segunda jornada la representación del indi local y apuntaron su formas tan inabarcables ante un público que todavía por entonces estaba acudiendo a la segunda y gran jornada del Mimed 2008, y que salió ya pensando en cómo será dentro de un año: seguro que cojonudo. Hasta entonces.

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