Si hay una combinación que suele ser sinónimo de éxito de un festival actualmente es la fusión de los escenarios con la playa, y estos ingredientes los tuvo el Íboga en Cullera. Durante cuatro días más de 20 conciertos agitaron al numeroso público que hizo anunciar el “sold out” en la zona de acampada y provocar una afluencia de alrededor de 6.000 personas por día en la segunda edición de este festival.

El jueves el festival vivió su primera jornada con el concierto de Goran Bregovic que llenó el espacio del escenario principal. El artista balcánico combinó temas clásicos de su discografía con nuevas canciones de su último trabajo ‘Champagne for Gypsies’. La música de los madrileños Sin Konzienzia y de Spin te Ku animó al público a la espera de la aparición de Bregovic. La noche se prolongó hasta casi las cinco de la mañana con el espectáculo que ofrecieron Russkaja y La Trocamba Matanusca.

En la segunda jornada la banda de origen jamaicano The Skatalites, considerada los padres del sonido ska, celebró su 50 aniversario en el escenario del Íboga. Los jamaicanos pese a su edad no tardaron en ganarse al público, y cumplieron las expectativas haciendo honor a su dilatada y exitosa carrera musical. En la Comunidad Valenciana podremos volver a disfrutar de ellos en Benicasim en la cuarta edición del Rototom que empieza el 16 de agosto. Después del grupo caribeño el testigo lo cogió Molotov Jukebox, la banda liderada por la actriz Natalia Tena, más conocida por sus papeles secundarios en la serie ‘Juego de Tronos’ y la saga de películas de Harry Potter. Su música que ha conquistado la escena swing de Londres gracias a su corazón gypsy y ritmos que unen a la perfección trompeta, acordeón, violín, percusión, guitarra y una voz que enloquece, no defraudó en la playa de Cullera. El grupo inglés demostró el prestigio conseguido en su país en los últimos años en su única actuación en España este verano. La noche volvió prolongarse hasta casi el amanecer con grupos como los carismáticos belgas OPMOC, el concierto de Balkan Beat Box, y la banda de Ori Kaplan y Tamir Muskat.

La noche del sábado vivió uno de los momentos más bailables del festival con la actuación de la reputada Alice Francis. La artista inundó el escenario de ritmos de jazz de los años 20, mezclados con una electrónica que conectó desde el primer momento con el público. Por su parte, la tarde del sábado sirvió para descubrir al dúo Heymoonshaker y los ritmos guturales de su música. Le siguió The Toasters, la banda neoyorquina liderada por ‘Bucket’ Hingley, que rescató sonidos míticos de sus más de 30 años de carrera. Los sets de Caravan Palace y Shazalakazoo elevaron el tono hasta los ritmos electrónicos y, junto a los conciertos de Kumpania Algazarra y Bohemian Betyars, hicieron de la última noche del festival un momento único. El festival debió clausurarse en el segundo escenario el domingo por la mañana con el violinista Ara Malikian, pero problemas técnicos obligó a cancelarlo.

Desde la organización al finalizar el festival se manifestó que piensan hacer crecer el evento en próximas ediciones. “Apostamos por grupos capaces de tener al público bailando hasta el amanecer y la respuesta de la gente es genial”, indicó también Angel Crespo, director del festival. Tras este buen fin de semana habrá que esperar cuales son las sorpresas de la próxima edición y si son capaces de igualar o mejorar una edición que estuvo a la altura de las expectativas, salvo en ciertos retrasos y algún problema técnico que no empañaron una buena organización y un gran cartel.

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