Grupo: La Estrella de David
Sala: George Best Club

Hemos arrancado unas cuantas hojas de calendario desde que La Estrella de David rompió un silencio de más de un lustro. Consagración (Sonido Muchacho / Hi Jauh USB/ Terranova, 2018) llegó a nuestros oídos destinado a hacer lo propio como uno de los mejores discos nacionales que nos ha dado 2018. Y entonces, cuando lo reseñábamos fantaseábamos secretamente (o quizá no tan en secreto), con que David Rodríguez, pasara por algún escenario de nuestra ciudad. Y al fin llegó la ocasión.

Meses lamentando que el milagro no se produjera y amaneceres atormentando a nuestros vecinxs con Cariño en bucle han dado su fruto. Gracias al ciclo San Miguel On Air y a la buena predisposición del George Best Club a acoger la visita del cantautor de San Feliú de Llobregat hemos podido quitarnos esa espinita que llevaba algunos años clavada en algún lugar inexacto de nuestra mente.

Porque entre ese grupo de gente extraña y discorde que hemos celebrado con todos sus excesos el regreso de La Estrella de David nos encontramos diversas generaciones cuyo nexo común, en esta ocasión, era la de ver personificarse ante nuestros ojos a esa persona que tantos respingos nos había despertado con sus letras y melodías.

A mediados de febrero, recibíamos la noticia del estreno de cuatro nuevas canciones que rompían con el costumbrismo irónico de Consagración, trasladándonos en cierta manera a tiempos pasados. De un lado se hallaban Viva la Vida y Singularidad, ambas editadas por Discos Garibaldi. Del otro y acompañado esta vez por la Bien Querida, Fikasound estrenaba Todo está envejeciendo antes de tiempo y Yo quisiera ser un ángel

Ambas parejas mucho más crudas que los cortes que componían Consagración, casi demoledoras, confirmaban a David Rodríguez como el artista de mil caras que es y nos dejaban con un poquito más de ganas de verle, en sus propias palabras, cantar y pasear moviendo las manos por el escenario.  Con esta exhaustiva presentación resulta mucho más fácil imaginar el ambiente generado en torno al micro del George Best Club este pasado viernes 17.

Tras lo que se nos antojó una eternidad desde la apertura de puertas, David subió al escenario para dar comienzo a lo que sería una hora repleta de emociones y sentimientos. Clásicos como Anita, Decathlon o la anhelada Un Último Esfuerzo se entrecruzaron con temas más actuales como Viva la Vida, La primera piedra o Noches de Blanco Satán. Tímidos y entrañables gracias entre canciones y guiños y otras interpretaciones gestuales compusieron un directo vertiginoso.

Cariño marcó un inevitable fin que hubiéramos preferido postergar. Prendados y extasiados salimos del local a sabiendas de que algo pesaba menos dentro de nosotrxs, con esa singular mezcla de satisfacción y de sed y la mirada algo gacha nos despedíamos, al menos por ahora, de ese romántico del siglo XIX. 

Crónica y fotos: Cynthia Cruz.

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