Maestros verbenerosNando 24 febrero, 2009 El MTV Winter sigue sin convencerme. Qué le vamos a hacer. Y no por el acto musical en sí, que este año en su segunda edición ha dado un gran salto cualitativo respecto al año pasado (amén de The Cure), sino por el ambiente que en su mayoría allí se congrega. Lo siento, no puedo con él…quizá sea la edad, que no perdona. La intención es centrarse en lo meramente musical, pero se hace harto complicado cuando el grueso de la muchedumbre trata de impedirlo a toda costa, sin duda el MTV Winter lleva imparable camino de hacerse con el marchamo de primera verbena de Fallas. Acierto en mi opinión el que no se sirvan bebidas alcohólicas dentro del recinto, la atmósfera es engañosa y pongo la mano en el fuego por que alguna que otra pelea habría cada año, como en las fiestas del mes de marzo. Eran las 20.00 cuando saltó Polock al escenario, con una presencia de público más que respetable (por el número me refiero), a defender y sobre todo expandir su primer trabajo allá donde esos millones de personas de esas decenas de países estuvieran dispuestos a escucharles. Recorriendo los temas que componen su primer E.P. homónimo, dejaron bien claro que no es ninguna casualidad ni mucho menos suerte el que fueran ellos y no otros los que estuvieran allí encima. Aún así saltaron algo compungidos, con algunos pequeños desajustes técnicos en sus comienzos, y aparte de los nervios más que obvios por tal especial ocasión, tras haber contemplado ya un puñado de sus conciertos queda más que clara la incomodidad vocal de Papu en temas como «High on Life» en contraposición a otros como «Nightshot» o «Faster Love». Un aspecto a mejorar sin duda de cara al más que prometedor presente y futuro de la banda. Para nosotros que los hemos visto nacer, fue reconfortante el ver moverse las cabecitas y piececitos de los desconocidos que teníamos alrededor. Tangerines & Unicorns y Nice to Meet You son dos auténticos clásicos modernos, de eso no cabe duda. Tras haber exprimido al máximo y con buena nota sus veinte minutos, llegó el turno de Starsailor. La banda de Wigan ha obtenido algunos éxitos mayores con sus dos recientes trabajos, en mi opinión muy lejanos cualitativamente de aquel Love is Here del año 2001 que tanto me tuvo enganchado. Tratan desesperadamente de crear himnos desde un prisma intencionadamente diferenciado del resto de sus bandas coetáneas, pero no lo consiguen. Sonido completamente nítido de la banda y la voz de James Walsh, que en sus múltiples intentos de forzar las canciones para conectar con el público acabó pareciendose más a un Jim Kerr de Simple Minds o incluso al mismísimo Jon Bon Jovi. Sus intentos, como era de esperar, hicieron las delicias de buena parte de la “indie”-manada (aparecida de la noche a la mañana, por cierto) que probablemente en uno de sus mayores clímax del año alzó incluso algún mechero al cielo de Valencia. Mecheros aparte, sonaron bien algunos singles del pasado como «Poor Misguided Fool«, «Tie Up My Hands» o la grandiosa «Good Souls», que sirvió de cierre a su hora de actuación. No sin haber pasado por «Silence is Easy» o la macarra «Four to the Floor», donde el sonido de ese bombo bakalaero despertó a más de uno que ya estaba empezando a pensar que se encontraba ante un grupo de músicos y no en la pista de la Central. Llegó el momento de los suecos Mando Diao, personalmente y junto a la banda valenciana que abrió la velada, lo más esperado de la noche. Me había quedado un leve sabor amargo en su actuación del FIB dos ediciones atrás, entramos algo tarde al recinto por un problema con las pulseras y de la parte que vimos el sonido dejó bastante que desear. Lamentablemente volvió a pasar lo mismo, dos de dos, sospechoso. Pura energía la de los escandinavos, eso no entra en tela de juicio. Pero con el paso de los minutos y a pesar de las auténticas ametralladoras sonoras como «Sheepdog», «You Can’t Steal My Love», «God Knows», etc..sonaron completamente enlatados, bajo una urna invisible. Estaban las guitarras ¿conectadas? Hubo que tirar de imaginación en algunos momentos para escucharlas, el juego de vientos rozó lo patético y de nuevo hizo falta un tema discotequero para hacer reaccionar a las bestias, que adormecían de nuevo ante eso que llaman Rock and Roll. «Dance with Somebody» es el nuevo single y a diferencia del malogrado intento de los ingleses, este sí conseguía trasladarte a las bolas de espejos y purpurina ochentera. Fueron más las ganas de que me gustara que el gusto en sí, de lo mejor fue ver a los chicos de Supernova haciendo el cabra unas filas más adelante y diluyendose unos segundos después, al ritmo del cierre protagonizado por la bala en la recámara llamada «Long before Rock and Roll». Y por fin, para gozo y alboroto máximo surgieron los galeses a escena. Tuve un culo subido a unos hombros (nada agradable, por cierto) y sus estrias botando prácticamente en mi cara durante buena parte de la actuación, así que visualmente no soy de gran valor informativo. Eso sí, los maestros de la verbena estuvieron más que a la altura y es que hay que reconocer que son los actuales genios del baile popular. Sonaron perfectos de principio a fin, cada rasgueo, cada tecla, cada caja y bombo eran perfectamente diseccionables y al mismo tiempo un conjunto totalmente hermético. He intentado tomarme en serio a Franz Ferdinand en multitud de ocasiones, pero se me hace siempre terriblemente cuesta arriba. Son divertidos y derrochan aptitudes en el escenario, pero como ocurre con las sitcom americanas, tendrían un efecto mucho más positivo desde mi humilde punto de vista si no excedieran de los treinta minutos. «Do You Want To» y «Take Me Out» son por autonomasia dos rompecaderas, y se alzan a lo más alto, a lo divino. Su último trabajo se llama Tonight, en el cual Kapranos y compañía han querido dar un giro de tuerca a su manido ritmo de tempos y contratempos y ese aire de chuleta cabaretero. Quizás por eso, y no porque lleve muy poco tiempo en la calle, no cuajó con buena parte a pesar de que el single «Ulysses» y «No You Girls» sean dos apuntes bastante destacables. Aparte de ello, si no fuera por los títulos costaría distinguir algunas de las canciones como «Michael», «Matinée» o «Walk Away». A todo esto y con el permiso del culo era inevitable fijarme en el grupo que tenía al lado, fumaban sin parar y no dirigieron la mirada al escenario ni por un segundo, se gritaban entre ellos, se lanzaban el humo a la cara, les daba exactamente lo mismo que fuera Franz Ferdinand o Manolo el del Bombo, renegaban totalmente del concepto música en cualquiera de sus matices artísticos, no hubieran ni atisbado algo raro si un grupo de suplantadores hubiera salido a las tablas o si se hubiera tratado de la más cutre de las discomóviles. Y este pequeño grupo se repetía una y otra vez, anidado entre aquellos que pretendíamos disfrutar del acto cultural que supone un concierto. Tres míseros euritos de entrada y se habrían quedado en casa viendo alguna baratura televisiva, a ver si para el año que viene hay suerte. «This Fire» para acabar y ale, todos para casa, que dentro de nada empiezan las mascletás. (Fotos: María Pin) * Imágenes audiovisuales del concierto en: www.vinilovalencia.com/noticias.php?id=912 Hacer Comentario Cancelar RespuestaSu dirección de correo electrónico no será publicada.ComentarioNombre* Email* Sitio Web Guarda mi nombre, correo electrónico y web en este navegador para la próxima vez que comente. Δ