Grupo: McEnroe
Sala: Loco Club

Tan sólo un día después de la publicación de su sexto trabajo, La Distancia (Subterfuge Records, 2019), McEnroe deshicieron las maletas en nuestra ciudad para regalarnos su siempre emocionante directo en el Loco Club. Si bien habíamos tenido noticias de Ricardo Lezón, que ha estado en varias ocasiones en nuestra ciudad presentando su trabajo en solitario Esperanza (Subterfuge Records, 2017), hacía un tiempo considerable que el conjunto bilbaíno no pisaba nuestros escenarios.

Y es que para que se produjera la reunión de Edu, Pablo, Jaime, Gonzalo y Ricardo, inmersos cada uno en otros proyectos y variables geográficas, ha tenido que producirse una especie de alineamiento estelar. Dejando a un margen asuntos cósmicos, la realidad es que las circunstancias y el florecimiento creativo de Lezón en estos últimos meses han permitido que Rugen las Flores (Subterfuge Records, 2015) no se haya convertido en un punto final.

Tras el lanzamiento de sus tres sencillos, Cerezas, La distancia del Lobo y Asfalto (Libres los animales) eran cuantiosas las ganas que se habían generado entre sus oyentes de volver a compartir espacio y tiempo con la banda getxotarra. McEnroe son especialmente duchos en el terreno del amor, o mejor dicho, en del plasmar este intrincado sentimiento a través de delicadas y preciosistas composiciones. Es por ello que cuando alguien acude a presenciar su directo lo hace con la convicción de que va a vivir algo similar a una operación a corazón abierto, en el sentido más metafórico de la palabra.

La dificultad que entraña para este grupo, precisamente, la distancia es agravada, al menos teóricamente, a la hora del directo. No obstante, supieron resolver la situación y Pablo Jaén (Gringo, Trampas) ocupó el lugar de su homónimo en el bajo, así como Jaime Arteche (Joe La Reina, Tulsa), al que Lezón llama cariñosamente Jimmy, lo hizo a los teclados. McEnroe tiene la cualidad de congregar a un público de muy diversas edades. Rostros jóvenes y algunos ya acariciados por el tiempo pudieron verse entre el público, y es que, aunque quizá esto roce el exceso en lo florido, la belleza de sus historias ha sabido traspasar cualquier tipo de frontera generacional.

Los de Getxo lucieron un repertorio bastante equilibrado con un carácter más bien retrospectivo, a excepción de alguno de los nuevos temas que componen La Distancia, no sólo los cortes lanzados a modo de singles sino incluyendo alguno más, como fue el caso de Seré Tú o La Vereda. Un concierto realmente emocionante donde tuvieron cabida incluso las dedicatorias, como la que Lezón lanzó ante la ausencia de Quique Medina, gran figura dentro del panorama cultural valenciano. Cuando suene This Night, Tormentas, Los Valientes y otros muchos otros clásicos nos pusieron la piel de gallina en tal enternecedora velada.

Diecisiete años avalan a una banda que ha sabido evolucionar sin desligarse un ápice de sus raíces, cinco años han sido los necesarios para que volvieran a dejar brotar toda esa inmensidad de sentimientos y emociones que se recogen en La Distancia, cinco años que, efectivamente, han marcado la distancia adecuada. Pero, al fin y al cabo, tal y como ellos señalan en una de sus conocidas canciones, lo que importa es el ahora y ese ahora del sábado 27 de abril se quedará grabado para la eternidad en las retinas de quienes pudimos presenciar semejante espectáculo.

Crónica y fotos: Cynthia Cruz.

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