Grupo: Micah P.Hinson
Sala: Wah Wah

Qué acierto el de pillar un bocata de tortilla antes del concierto de Micah P. Hinson… Acierto por varias razones: llegaba demasiado puntual al Wah Wah, las 21h en punto, y me tocaría esperar a que se presentase el grupo durante un largo rato, ya que, los tenía a todos a mi lado disfrutando de unos bocatas acompañados con cerveza… Algo curioso fue el poder ver a Micah P. Hinson y sus Tachenko viendo al partido Barça-Real Sociedad. Micah, quien reconocerá más tarde durante el concierto que como buen americano no sabe nada de fútbol ni le importa realmente, salta de su silla cada vez que los Messi & Co se acercan a la portería. Es el más entregado al partido de todos, no para de hacer preguntas a sus compañeros de Tachenko, banda que le vuelve a acompañar durante esta nueva gira española, sobre lo que está transcurriendo sobre el terreno de juego. Algo curioso. Es hora de pedir la cuenta tanto para ellos como para mí y que Micah nos lleve a su propio terreno de juego, él que mejor conoce y domina.

Agradable sensación que la de encontrar a la sala Wah Wah muy llena en esta noche de domingo, Micah repite concierto en Valencia y el público le sigue siendo fiel, sabiendo lo que es capaz de ofrecer el americano.

Es al sonido de “A Call To Arms”, magnífico instrumental que sirve de apertura a su último disco que Micah y los integrantes del grupo Tachenko toman el escenario. En el teclado está sentada una chica, comprobaremos luego que es la novia del señorito Hinson. “Take Off That Dress For Me”, “2s & 3s”, la voz de Micah ya hace su efecto, cargada de emociones, sensaciones y experiencias que sólo él podría contar. 29 años, parece un Oliver Twist algo perdido sobre el escenario, pero en cunto agarra una de sus guitarras y empieza a cantar, sabemos que nos encontramos con alguien que ya ha vivido mucho, quizás demasiado… A sus 20 años y en su Texas adoptivo, ya había conocido las drogas y la cárcel. El chico tendrá muchas que contarnos y la fuerza de su voz viene a apoyar esta sensación. Una voz madura, profunda, atormentada, despellejada viva, eso sí es transmitir… Durante todo el concierto Micah se gira hacia sus acompañantes para darles su sensación sobre la canción que acaban de interpretar, sensaciones muy positivas para ellos y compartidas por el público atento.

La imagen del concierto seguramente para mucho será la de Micah y su novia compartiendo micrófono para interpretar varias canciones en acústico, una de las cuales escrita en 1860 según anuncia el tejano. Imagen muy bonita, complicidad única, Micah no se corta en para en plena canción porque algo suena mal con su guitarra. Lo arregla y a retomar la canción donde la había parado. Otro arreglo técnico se convertirá en el momento gracioso del concierto. Un ruidito en su micrófono molesta a Micah, y este no para de hablar de la manera más lenta posible para que el técnico de sonido pueda actuar. Concluye el juego con un “You’re a fuckin’ genius” dedicado al técnico que consiguió solventar el problema sonoro.

El grupo nos deja con una versión de una versión del difunto Jeff Buckley (“Yard Of Blonde Girls”) y su grandísimo “Don’t You Forget”, no queremos que paren nunca, y ellos tampoco tienen ganas, se alarga la versión de la canción para el placer de todos, disfrutan sobre el escenario y les acompañamos.

Micah volverá finalmente para una última canción, “Patience”, que servirá para concluir una vez más una noche muy especial, de esas que pasan solamente en compañía de ciertas personas. Momentos únicos, para artista único. Sólo tiene 20 años pero lleva encima tantas cosas, seguramente mucho dolor, muchas heridas, en fin muchas experiencias, y solo podemos serle agradecidos de que quiera compartirlas con nosotros.

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