Grupo: Varios artistas
Sala: La Mutant

Estamos rozando el periodo que inaugura la sarta de festivales veraniegos, y es tan extensa y amplia su oferta que lo cierto es que una empieza a plantearse si no se requerirá algún tipo de entrenamiento específico para quienes no saben decir que no a un asalto musical más. Pues bien, afortunadamente en nuestra ciudad sí contamos con buenas ocasiones para realizar ese entrenamiento del que hablábamos, y el Pops Marítims es una de ellas.

El festival de pequeño formato vuelve con las energías renovadas en su tercera edición, satisfaciendo las expectativas creadas tras el éxito de sus anteriores ediciones, donde pudimos encontrar nombres tan deslumbrantes como Rosalía, Pony Bravo o Maria Arnal i Marcel Bagés. De nuevo en esta ocasión la programación, confeccionada en un equilibrio capaz de saciar gustos muy diversos, se repartió en dos días, viernes 17 y sábado 18 de mayo.

Si bien el programa del viernes contaba entre sus filas con actuaciones prometedoras como las de María José Llergo, Donallop o el regreso de 121B (Cent Vint-i-Un Decibels), el día grande del festival, donde Pops Marítims desplegaría todo su arsenal, sería el sábado. Aprovechando los últimos rayos de Sol del día arrancaron las actuaciones de esta pequeña gran fiesta.

Abriendo el día grande del Pops estuvo Enric Montefusco. Diagonal (Primavera Labels / Universal, 2019), se ha erigido como uno de los trabajos mejor reseñados de este periodo primaveral. Valencia ha sido agraciada convirtiéndose en la segunda cita de su gira presentación. Enric Montefusco, cuyo innegable talento como compositor se equipara a su presencia sobre el escenario, se mostró prodigo en una de las actuaciones más emocionantes de la jornada. Ducho como es en el arte de la retórica contextualizó cada una de los temas interpretados, en un proceso de informalización en el que su banda y él fueron quitándose las veladuras de sus trajes hasta descender del escenario y culminar por todo lo alto rodeándose de sus fieles.

El dúo de stoner Niña Coyote eta Chico Tornado, fueron los encargados de sostener el inmenso ambiente festivo del auditorio. Tras recorrer gran parte del planeta después de partir de su Donostia natal llegaron a nuestra ciudad dispuestxs a hacer temblar los cimientos de La Mutant. Adictivos hasta el punto de poner el euskera en labios impensables su rock potente y reiterativo encumbraron al público hasta alcanzar el clímax en la madrugada.

El revelo fue tomado Las Víctimas Civiles, a quienes probablemente más de una recuerde por la versión que Maria Arnal i Marcel Bagés hicieron de su Canción Total. Especialmente queridos en los escenarios valencianos, resultaron una variable de acierto en esta conjugación de propuestas que es el Pops Marítims, donde todo tipo de género tiene cabida. Aún a la espera de que su trabajo El auge de la Extrema Pereza vea la luz pudieron complacer al público con una ácida dosis de reivindicación en clave irónica, un espectáculo incendiario que se enfatiza especialmente con su puesta en escena. 

Finalmente contamos con el debut en nuestra ciudad de Baiuca, el singular proyecto de Alejandro Guillán, que, tras debutar en 2018 con Solpor, este año ha presentado Misturas, ambos lanzados bajo el sello Raso Estudio. Lo que propone el de Pontevedra es una particular fusión entre la música folclórica, principalmente de raíces gallegas, y otras corrientes contemporáneas como el pop o la electrónica. Una aventurada mezcla que ha tenido a bien en categorizarse como foltrónica. Versiones de canciones populares y otros temas de composición propia dejaron patente que vanguardia y tradición ya no pueden concebirse como términos antagónicos.

Bemol Inquieta Sound, fueron las encargadas de culminar la velada desde la cabina de mandos, situada en un hall que se había convertido en una improvisada pista de baile entre actuaciones. Reconocidas profesionales dentro del panorama de la gestión y producción cultural ejercieron desde el otro lado y dejaron sonar ritmos de cumbias mientras poco a poco se dispersaba esa marea de gente que habían formado, un año más, de esa encantadora cita que son Pops Marítims.

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