Reclamando atenciónQuique Medina 24 enero, 2009 Matisse sonó como nunca y no fue casualidad. Aún con las dificultades de visión que conlleva la propia sala (sobre todo de mitad para atrás), Manolo Tarancón y su banda se ganaron silencio taurino y olés con una actuación breve (o al menos así se me hizo) pero altamente complaciente. Por cierto, que bajo la camisa de leñador que eligió el artista para la ocasión, se asomaba una camiseta de Johnny Cash… Y claro, nada era casual. Alrededor de 250 personas retaron al puente de San Vicente para despedir la gira de Más allá de uno mismo, segundo trabajo del rock-autor de Burriana. Un disco que se etiquetó acertadamente de corte folky y que llevado a la práctica, y con banda, entra como un trago de buen wishky. El viento frío causaba estragos allí fuera pero en el interior de la sala el calor del rock que irradiaron “Ahora”, “Vendaval” y – como la arena y las Mujeres que las pueblan- una “Playas de Natal”, que sonó potente por eléctrica y bien ensamblada, hicieron quitarse la chaqueta y el sombrero. Un férreo andamiaje que basa su estabilidad en el liderazgo de un Manolo que dirige, desde delante, las entradas de sus extremos estrella: Ricardo Gener (Telcaster) y un polivalente -todo entrenador querría tenerlo en sus filas- Xema Mendizábal (bajo y armónica esta vez). Las novedades fueron a la batería y a los teclados: Álex Jordá y Sebas Crudeli aportaron frescos aires y desparpajo a un directo que ha sabido mejorarse y evolucionar. Pero a Manolo también le gusta dar la otra cara, la desnuda. Sólo con acústica y armónica, el músico templo los ánimos y exigió atención con preciosas canciones cargadas de sinceridad y rescatadas desde su más profundo interior tales que “Caballo ganador” y “Un día más”. Frágil y sensible como es, sabe contar las historias y los recuerdos que son sus canciones de una manera que hace que a la piel le de por erizarse. Que no se necesita un torrente de voz para narrar emociones ya nos lo habían dicho Leonard Cohen o Bob Dylan; la voz hay que saber dosificarla y utilizarla y, claro, estar todo este tiempo tan cerca de Vega y, sobre todo, de Vegas, le ha venido muy bien a un Tarancón que interpreta, llora e ironiza en sus canciones mejor que nunca. El concierto cerraba una etapa y abre otra más que ilusionante. Próxima parada: Estudios de Paco Loco en el Puerto de Santamaría. Destino: Tercer disco. Tras Manolo actuaron Los Pájaros -que no The Byrds- y, pese a su acertado acercamiento al folklore norteamericano en cuanto a limpias guitarras e indumentaria, son de varios puntos de la Comunidad Valenciana. Hicieron bailar y le dotaron de un punto de alegría al bolo, aunque se perdió la atenta concentración y la emoción que había sabido transmitir Tarancón en el primer round. ¿O fui yo el que perdí al concentración? En todo caso, me quedo con la versión que hicieron de “William´s guitar” de los Jayhawks. Hacer Comentario Cancelar RespuestaSu dirección de correo electrónico no será publicada.ComentarioNombre* Email* Sitio Web Guarda mi nombre, correo electrónico y web en este navegador para la próxima vez que comente. Δ