Triángulo de Amor Bizarro: Suciedad y aristocraciaBorja Mompó (Fotos: Q. Medina) 4 noviembre, 2010 Como ya nos tenían acostumbrados, los Triángulo de Amor Bizarro pasaron anoche por la sala Wah Wah arrollando con su sonido y dejando medio sordo a más de algún asistente. La asistencia de público nos pilló a todos por sorpresa – y más para ser jueves-, la sala estaba llena y había mucha expectación por ver a los coruñeses. Nada que ver con su última visita hace unos años cuando apenas había unas 100 personas. Partiendo de este punto, la banda tenía mucho ganado y desde el primer tema la intensidad era palpable. La contundencia y el espesor de su sonido en directo, hacen que cada tema sea una prueba de resistencia tanto para ellos como para el público. El trabajo de Julián a la batería fue brutal, tanto en ejecución como en potencia y él solo fue capaz de atraer la atención de público durante un buen rato. En conjunción con éste, nos encontramos el sonido roto de la guitarra de Rodrigo, una pieza clave en la banda, encargado de crear atmosferas de psicodelia en algunos momentos y de suciedad y distorsión en otros pasajes. Brillando aparte, tanto por su indudable atractivo, como por su actitud en el escenario, Isabel Cea mantuvo su pose habitual y supo mantener el hilo del concierto; aunque todo hay que decirlo es la que más justita va, instrumentalmente hablando. Pero qué duda cabe, sin ella no sería lo mismo. Hubo un cuarto miembro apoyando la triada, encargado de meter teclados y segundas guitarras; hacía su papel, aunque tampoco pareció imprescindible. La esencia son los tres anteriores. El concierto duró apenas una hora, lo justo y necesario como para volcar todo su repertorio y dejarnos a todos saciados y contentos. Por cierto, empieza a ser peligroso ponerse en las primeras filas de algún concierto de los que se han dado últimamente en Valencia, se están dejando ver ciertas actitudes fuera de lugar y de poco respeto hacia el resto de gente que sí les interesa la música. Gracias a Dios Isabel, tuvo más de un comentario ingenioso hacia estas gentes que no hacían más que joderles el bolo y crearles una barrera entre ellos y su verdadero público. En uno de estos bailes de discoteca, uno de los agitadores se abalanzó sobre el escenario y le dio con el pie de micro a la bajista. No hubiera estado de más que alguno de los «bizarros» le propinara una buena patada, una pena… Pero el grupo ya no estaba allí, esa no era su fiesta. Esta distancia fue incrementándose y optaron por montárselo por su cuenta y pasar de lo que estaba ocurriendo abajo; muestra de ello fue que no les apeteció tocar un bis. Una decisión muy correcta y un castigo que poca gente supo interpretar. Dejando esto de lado, TAB están en un momento inmejorable, tanto por su sonido en directo, como por su buena aceptación en el mercado. Es un placer que estas bandas con tanto trabajo detrás, empiecen a saborear lo bonito del negocio y puedan disfrutar de tocar en innumerables puntos de la geografía. Hacer Comentario Cancelar RespuestaSu dirección de correo electrónico no será publicada.ComentarioNombre* Email* Sitio Web Guarda mi nombre, correo electrónico y web en este navegador para la próxima vez que comente. Δ