El fin de semana primero de septiembre en Valencia fue de Andrés Calamaro. No lo duden, tras las suspensiones de Burjassot hubo que habilitar por dos días el Greenspace para saciar tanta hambre. El argentino, más que al tanto, no escatimó un ápice a lo largo de sus dos directos consecutivos –sábado y domingo-. Al parecer, Calamaro y lo suyos también llegaron hambrientos de rock.

Para quien firma, mucho hacía desde la última vez que vio a Calamaro. Allá por el 99 o el 2000 en el pabellón de Sedaví, antes sólo una vez más haciendo de privilegiado telonero de Bob Dylan en el Lluís Puig. Y sin duda, venía aquello de tanto ha cambiado todo. Lejos quedaban el enorme Alta Suciedad (1997) y el todavía más y tremendista Honestidad Brutal (1999) y muy reciente La Lengua Popular (2007) donde caben un puñado de buenas canciones que destilan esencia Calamaro.

Desde el segundo uno, los primeros acordes de «El Salmón», el público se entregó a Andrés Calamaro y su fornida banda. Tres guitarras, más la que se colgaba el propio cantante, bajo, batería y órgano, hammond y todo eso.

No era mala la elección y la primera media hora fue para arrasar. Para sudar la camiseta. Con el dos –lo, lo, lo, looo–, «Los Chicos». Por la senda de la fiesta, la libertad, la improvisación y el rock sin tapujos. Sumó otra canción festiva como «Carnaval de Brasil» o «Cinco minutos más» de su último trabajo.

El concierto seguía la senda del aparente caos, porque a Calamaro en directo no hay que exigirle que clave sus canciones tal cual. Son suyas y en su mano queda olvidarse de las letras, manipularlas e inventarlas sobre la marcha. Pero al final ahí sobre las tablas había un perfecto engranaje de cuerdas, músicos y sonidos excelentemente guiados por el tipo de negro y gafas oscuras.

«Jugar con fuego» fue el tango de respiro, pero igual de intenso que todo. Antes había rocanroleado el «Elvis está vivo», y luego se zambullía entre sus grandes canciones como «Estadio Azteca». Personal quedó «El día de la mujer mundial». «Loco y Todo lo demás», sorprendió con «Comida China» o «Me arde», y no faltó su «Flaca». Y del Honestidad…, «Te quiero igual» o «Los aviones», que sonó pronto.

En fin, dos horas largas, que fue concluyendo con «Sin documentos» y que acabó definitivamente con la enormemente bella «Paloma» aunque este Calamaro sea arrebatadoramente feliz.

*Video con pedazos del concierto: «El día de la mujer mundial», «Alta Suciedad», «Flaca» y «Paloma»…

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