Grupo: Modelo de Respuesta Polar, Tardor, Filipinxs
Sala: La Pèrgola

Hola, me llamo Oumaima Essadek soy de Montevarchi, de la provincia de Arezzo (Italia). Estoy viviendo en Valencia estas semanas para estudiar castellano. También estoy haciendo prácticas en Redacción Atómica, donde escribo sobre lo que veo y disfruto de las nuevas propuestas culturales de esta ciudad. 

Las experiencias que he vivido en esta ciudad han sido fuertes, me alegra tener la oportunidad de iniciar mi camino profesional aquí.

Por la mañana, cuando me levanto, no siento la carga de decir «uff, tengo que ir a trabajar», sino todo lo contrario.

Los chicos de la Redacción Atómica me hicieron darme cuenta de lo importante que es trabajar con una sonrisa y salir con el mismo espíritu.

Cuando me invitaron al evento de La Pèrgola de Cervezas Alhambra no sabía qué esperar, pero estaba igualmente feliz de poder ser parte activa, con una visión externa. 

Empecé bien la mañana, excepto que los eventos inesperados en mi vida siempre deben ser «sal y pimienta», como dicen los italianos, perdí otro metro, por lo que llegué un poco tarde a La Marina, algo habitual en mí… Me preguntaba si Sergio se molestaría por mi descuido, pero luego pensé en lo que podía ser su expresión y lo único que podía imaginar era su rostro tan amable y sonriente. Feci passare!

En el momento en que llegué encontré a varias bandas valencianas tocando. Eran Modelo de Respuesta Polar, Tardor y Filipinxs, y por lo que Sergio me dijo son bastante famosas en la ciudad. Al rato pude comprobar que tenía razón por el hecho de que las personas parecían suspendidas en otro mundo.

Un hombre veterano y representativo de estos conciertos estaba entre la gente, con los ojos cerrados y sintiendo escalofríos en todo su cuerpo, bailando como si no hubiera un mañana. Sentí un poco de él cuando intenté dejarme ir.

Después de esta escena comenzamos a preparar las entrevistas con un trasfondo muy sugerente, el mar y la naturaleza como marco. Los chicos de los grupos fueron muy amables y se nota su pasión en todo lo que rodea a su trabajo.

El poder de la música es realmente hermoso. Hubo varias escenas que me hicieron pensar que extrañaré mucho esta ciudad; la gente, los ritmos, el compañerismo de este grupo, los ojos que hacen brillar al niño sobre los hombros de su padre mientras gritan en voz alta las canciones que ha escuchado. Todas las cosas pequeñas que a veces se pierden de vista y a las que no le damos mucho peso.

Tengo una visión un poco vieja de las cosas, con los valores que hay hoy en día y el ritmo al que funciona el mundo, parece que la gente no tiene tiempo de disfrutar de eventos de este tipo. Pero gracias a este trabajo no he perdido toda esperanza. Me está haciendo cambiar de opinión, y agradezco la oportunidad de estar aquí con estas personas.

En definitiva, tras disfrutar de la música, la luz y las nuevas amistades, el toque final fue beber una cerveza. Difícilmente se puede pedir más a un sábado en València.

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