Nos gustan los conciertos matutinos, con esa crudeza añadida de la ausencia de juegos de luces, video-proyecciones y demás parafernalia que sirven de gabardina al artista. En este caso, exhibicionismo puro. La zona de las bodegas, en el centro histórico de Aranda nos reunió a unos cuantos ávidos de almuerzos ricos en grasa y los tintos de verano.

Aaron Thomas fue el encargado de inaugurar nuestro particular cachi (cubalitro para los no entendidos). El australiano afincado en Madrid sigue con la gira de presentación de su álbum Follow the Elephants, editado allá por el mes de febrero.

Si bien es cierto que muchos de los asistentes fueron a priori por el grupo que le sucedía, con el paso de los temas como Any more, Wasted or crazy, Black umbrella o We don’t care el “aussie” se ganó y con creces nuestro seguimiento gracias a una excepcional entrega en el escenario. Secundado por una banda notable, desgranó los temas de su primer álbum con marcadas referencias al estilo Buckley y los ya lejanos inicios de Radiohead.

Acto seguido, y ya bajo un sol de justicia saltaron al escenario los madrileños Vetusta Morla.
Poco que decir acerca de ellos que yo hayamos mencionado recientemente. Desde que han saltado a la luz nacional, el ascenso es imparable debido a que fundirían en un abrazo a los Jets y los Sharks. Da igual si vas de indie o te pone Bustamante, te van a encantar.
Aúnan grandes canciones y un magnífico directo, que a pesar de perder ya el factor sorpresa sigue dejando un poso en ese final Saharabbey Road. Anteriormente, Rey Sol, Copenhague, Un día en el mundo y demás temas del álbum homónimo fueron sonando para irnos bien contentos (y sudados) a comer y planear la estrategia vespertina.

Llegamos con el tiempo justo de ver ya bien empezado la actuación de Grupo de Expertos Solynieve.

Una banda que se ha sumado al triunvirato granadino que copan muchas de nuestras horas emepetresianas ( Los Planetas, Lori Meyers, Lagartija Nick).
Qué diferente es, tanto arriba como bajo del escenario, el J de esta formación. Sonríe e incluso hace pequeñas bromas con sus compañeros y público, en una sintonía que no se deja ver ni por el rabillo del ojo cuando lidera los sonidos planetarios.

Desde el folklore andaluz, hacen referencias a sonidos country «made in America» y algún que otro guiño al sello británico con guitarras a lo The Who. La Reina de Inglaterra, Claro y meridiano, Se ve que hay calidad, Personalidad empírica (Franco Battiato), 24 horas al día… son ejemplo de que no se trata de una vía escapatoria del frontman de Granada, sino todo un proyecto en paralelo.

Fumestones.

Poco o muy poco era nuestro conocimiento de la banda madrileña, pero en esas horas difíciles (primeras de la tarde) en las que aún no ha llegado el grueso de los asistentes consiguieron hacernos bailar con su actitud gamberra y descarada. Sonidos punk garaje de los 60, creando una difícil línea entre lo mod y lo rocker (impensable!!) y combinando temas en inglés y castellano.

Van por su tercer álbum At he zoo, y por sellos independientes han sido editados en países de difícil acceso como Holanda e incluso Australia.
Animal Food, El ser azul y Pushing for your love son temas a tener en cuenta para un guateque cavernícola!

Quique González.

La segunda vez que teníamos la oportunidad de ver al madrileño, la primera fue en la sala Varadero de Gandía, a solas con su acústica/piano. Esta vez, acompañado por los cuatro pilares básicos de una formación…consiguió aquel mismo efecto de intimidad de la sala junto al mar, y es que Quique González no se pierde en extravagancias melódicas.

Sabedor de la importancia del mensaje de sus letras, con ese punto de canalla casi siempre perdedor, alteró con muy buen resultado algunos temas de sus últimos trabajos a los mandos de su teclado tuneado cual morro de Ford Mustang.

Pequeñas monedas, Cuan éramos reyes, Avería y redención, Hay Partida, Kamikazes enamorados, Vidas cruzadas y otras dieron buena cuenta de un concierto que tuvimos que dejar algo antes de tiempo para poder ponernos casi en la pole de

Love of Lesbian.

Lo hemos dicho en anteriores ocasiones, pero menos mal que Santi Balmes decidió pasarse al castellano. Probablemente uno de los mejores letristas del momento, sutil, irónico y desgarrador en algunos momentos. Durante su corta actuación en el escenario “pequeño”, no contaron con las mejores condiciones acústicas, pero nos engancharon igualmente repasando Maniobras de Escapismo y Cuentos chinos para niños del Japón, galardonados como mejores álbumes de sus respectivos años de edición por infinidad de medios, entre ellos nosotros mismos.

Universos Infinitos, Niña Imantada, Marlene, Maniobras de escapismo, Los colores de una sombra, fueron desfilando sin stop debido a las prisas del reloj. Nos perdimos Houston, tenemos un problema porque ya habíamos hecho nuestra pequeña fuga, previo reabastecimiento de cachis, para visitar a nuestro viejo amigo

Iván Ferreiro

Mentiroso, mentiroso es un disco que cambia una vez es defendido en directo. En mi opinión no posee ninguno de esos temas “absolutos” que han poblado la carrera del vigués, pero muchos matices saltan a los oídos cuando la banda está sobre el escenario.

Después del mal trago sonoro del Greenspace, dio gusto repasar (con eclipse lunar incluido) y aprobar con nota en la reválida temas como Secretos deseos o incluso la destartalada La canción del no, aval de nuevo de que Iván Ferreiro hace absolutamente lo que le apetece, lo cual siempre hemos defendido a ultranza.

NYC, Toda la verdad, De mi un pandero y visitas a trabajos anteriores en forma de El viaje de Chihiro, Mrs P, Fotogramas, Me toca tirar…demostraron, aunque obviamente no hiciera ninguna falta, que Iván Ferreiro ya no es el ex-líder de Los Piratas (sin referencias en toda la actuación), sino de nuevo una referencia imprescindible para el panorama de este país.

Llegó el momento de intentar cenar y debido a las largas esperas no pudimos ver la actuación de Jet Lag (ya nos pasó lo mismo en el Contempopránea!!!) y la mayor parte de El Columpio Asesino, así que os emplazamos a crónicas de próximos conciertos.

Sentados con sendos cachis, incluido uno de patatas (¿) pudimos recrearnos con la actuación de

Deluxe

Tan solo tres semanas desde su apabullante actuación en Alburquerque, Xoel López nos ofreció básicamente el mismo repertorio del que fuimos testigos (es lo que tiene la ruta de los festivales), lo cual obviamente no menosprecia uno de los mejores directos con los cuales nos hemos deleitado en los últimos años.

Con la confirmación de Miguel Rivera (líder de Maga) como extraordinario bajista, presentaron los temas de Reconstrucción.

Sonido exquisito propio de una big band, Xoel disfruta y hace disfrutar a sus compañeros de escenario, y eso se nota en la interpretación de temas no especialmente brillantes para su nivel compositivo como Historia Universal o Colillas en el suelo, que ganan enteros sobre la tarima cual movimiento bursátil.

Sí nos gusta esa faceta para indagar en campos más allá de su hábitat natural, y Quemas es sin duda y aunque corto uno de nuestros momentos preferidos del set, así como Paseo en bicicleta por la playa de Riazor.

Por lo demás, se dejó singles como Que no o Bienvenido al final en el tintero, para acabar con Adiós corazón…aunque estamos seguros de que nos volveremos a encontrar muy pronto.

NawjaJean

Así como los portugueses The Gift habían sabido alternar ambientes más chill out con temas absolutamente bailables, el dúo español sonó sinceramente descafeinado. Quizá el horario no era el más indicado, una puesta de sol en nuestra opinión habría sido perfecta, pero tras muchas horas intensas la relajación de tempos excesiva junto con la voz lánguida de Nawja Nimri produjeron un efecto suavizante que no era precisamente lo que buscaban los miles de almas que comenzaban ya a luchar contra el frío (se vieron hasta chaquetones por allí!).

Así que tras algunos buenos temas como For me tonight o el single Crime decidimos mudarnos al pabellón de al lado para ver cómo sonaba…

Krakovia

Y lo hizo mal. No vamos a engañarnos. El lugar pretendido para la actuación, como ya había ocurrido, era un continuo rebote de sonidos que no dejaban apreciar prácticamente nada.

Esto, unido a las características sonoras propias de la banda, hicieron del tiempo de su actuación un estruendo permanente que tan solo contentó a los seguidores mas aférrimos de la banda.
Aunque eso sí, algún tema como We are born in your city o Summer Road nos hizo aguantar hasta el turno de los Djs.

En ese terreno, tuvimos a un Jesús Ordovás correcto como siempre pero muy conservador, en los escasos cincuenta minutos en los que estuvo a los platos.
Llegado el turno de Superdub, no nos convenció esa mezcla de techno con refuerzo de percusión por lo que optamos por regresar a nuestras respectivas colchonetas y descansar para la vuelta a casa.

En definitiva, un festival satisfactorio pero no apto para cardíacos, con una buena organización y la sensación de que cuando volvamos en próximas ediciones estaremos mucho más acoplados a ese pequeño ecosistema que es el Sonorama.

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