Grupo: Varios artistas
Sala: La Base

El festival VOlumens llega a su tercera edición tras sufrir un notable lavado de cara. Apenas arrancaba al verano cuando llegaban a nuestros oídos las primeras noticias sobre uno de los festivales más dinamizadores en lo que al panorama cultural valenciano se refiere. Nueva ubicación, nuevo nombre y un marcado refuerzo a su vertiente científica eran las principales líneas sobre las que se gestaba la edición de 2019.

Si el año pasado asistíamos durante dos jornadas al Festival de Exploración Audio & Visual en el Centre del Carme Cultura Contemporània, en esta ocasión lo hicimos en una única jornada, la del sábado 28, al VOlumens Arte, Ciencia y Tecnología en La Base de La Marina de València. Un espacio que la organización ya tuvo el placer de probar en un showcase el pasado marzo, dentro del ciclo de conferencias Base: Conversa i Ritmes per a noves idees.

A una escasa semana del gran acontecimiento la organización celebró una pequeña fiesta de presentación en La Fábrica de Hielo, usual lugar para las presentaciones de eventos tan saludables para nuestra vida cultural como el Festival de l’Horta Turia o nuestro querido Atomic Art en su anterior edición. La oscuridad de Telephasycx, la puesta en escena de uno de los principales impulsores de este querido festival, H4L 9000 y el sobrenatural proyecto de Audiopollution, quienes ya estuvieron en la presentación de la primera edición, fueron los principales protagonistas.

Esta edición renunciaba también a su gratuidad, en pos de una reducción de aforo y aumento de inversión en proyectos que aunarán más profusamente en los vínculos inherentes que existen entre la música electrónica, la ciencia y la tecnología. A forma de homenaje a algunas de las figuras más ilustres y renombradas del mundo científico los espacios donde se desarrollarán las diferentes actuaciones tomaron también sus nombres. De esta manera el flujo de asistentes se dividió entre el Espacio Edwin Hubble, el escenario Albert Einstein, la Terraza Marie Curie y la Sala Isaac Newton.

Así, mientras la luz del mediodía se colaba por las cristaleras de la industrial Base, cuna de algunos de los proyectos más rompedores de los últimos tiempos, comenzaba esta prometedora e ilusionante edición. Parada obligatoria era la visita a la Instalación Multimedia 101 de Vitamin Arte. Este conjunto de instalaciones propone crear un universo digital que sirva como reflexión entre los enlaces de las dimensiones física y digital. Para ello ha traducido las principales leyes físicas al lenguaje informático, comparando las tendencias organizativas de las partículas físicas con las estructuras de código elementales. Con esta situación base, lo que Vitamin Arte propone es explorar las diferentes posibilidades que ofrece experimentar con estas leyes fundamentales de la física. Para más intríngulis el dúo Deeplomat & Dublatov se encargó al empezar a caer la noche de dotar de acompañamiento musical a la instalación.

Los alumnos del Máster en Artes Visuales y Multimedia, tras su paso por el Ars Electronica Festival, también tuvieron ocasión para presentar sus propias instalaciones. Entre estas pudimos encontrar diversos proyectos, desde el colectivo Insect a new media, Reset the Forest de Clara Molinicos o H.C.S (Hybrid Cellular Scaffolding) de Carlos del Valle. Asimismo, y repitiendo la exitosa fórmula de la edición anterior, los más pequeños tuvieron su propio espacio, con talleres de iniciación al mundo del disc-jockey y paper circuits. Finalmente, la oferta cultural se completó con una reducida pero variopinta feria del disco.

Como adelantábamos las actuaciones se dividieron en dos espacios principales. Outdoors, bajo un Sol inclemente, la Terraza Marie Curie fue el espacio reservado para los dj sets y el resto de directos programados. A Pincho, seudónimo de Rafael Rosello, lo hemos visto pinchar de manera habitual en el Killing Time, local emblemático de la noche valenciana. Desde el potente hard techno, pasando por el trance hasta llegar al EBM o incluso a sonidos más propios de la psicodelia, las sesiones de Pincho ofrecen una amplia paleta de sonidos donde su don para el enardecimiento es el denominador común.  Para la ocasión, en la que ejerció de maestro de ceremonias por ser el encargado de arrancar las sesiones, Pincho confeccionó un set donde pudo desatar un imaginario personal donde la experimentación tuvo la nota predominante.

Pasado el mediodía, los alumnos del Máster en Artes Visuales y Multimedia tuvieron ocasión de ejercer en el terreno sonoro, preparando el terreno a uno de los grandes referentes valencianos. Ximo Noguera, el 50% de NXT junto a Jesús Sierra, lleva una considerable trayectoria trabajando en pos de la difusión de la música electrónica más vanguardista. Aparte de dirigir la revista Industrial Complexx, en sus sesiones siempre nos encontramos con propuestas de gran calibre a la par que poco convencionales. Su sesión del sábado fue una clara muestra de aquello que debemos comprender como música electrónica avanzada.

Tras verla actuar el pasado Tagomago Fest en intrincadas circunstancias (lo cual la ensalza como una artista encomiable), Adriana Petit volvió a figurar como uno de los nombres destacados de la programación electrónica valenciana. En esta ocasión, sin el perjuicio que conlleva la afonía y reforzada tras su paso por Berlín, pudo ejecutar con total desenvoltura sus producciones, incluyendo los temas de su último trabajo, Vortex Simplex.

Otro que huye de convencionalismos es Lioman, quien también canaliza su creatividad a través de la ilustración y el diseño gráfico. Melómano por excelencia, Emilio Fos, la persona tras el nombre, creó durante su set una arquitectura sonora personalísima. Hyphen y avantgarde son uno. El alicantino Joaquín Sempere desplegó sobre la mesa de mezclas una propuesta con tintes de experiencia mística. Un live donde el género jungle y el idm (Intelligent dance music) son los principales intérpretes de semejante espectáculo sonoro. Desde su particular torre de marfil en Barcelona, Hyphen autoeditó Ascension (2018), un EP interesante cuya puesta en directo no hizo más que confirmar nuestras más secretas ilusiones. La fortuna quiso que adicionalmente pudiésemos presenciar la presentación oficial de su recién estrenado trabajo, Psiconáutica.

Casi dos décadas luchando por hacerse un hueco en el circuito nacional y alrededor de nueve años, codirigiendo junto a Madame Excuse, el sello Iguana. Gela ya no tiene por qué justificar su reputación, su paso por grandes colectivos como el Toi Toi de Londres, el Red Light Radio de Ámsterdam o el mítico club About Blank de Berlín, ha dejado una huella ya inmortal. Sesiones no aptas para puristas ni mentes cuadriculadas donde impera el espíritu de los londineses Leftfield.

Artificiero, apreciado artista tanto por el sello valenciano Verlag System, en cuyo quinto aniversario participó, como en general para cualquier amante de las variantes más selectas de la música electrónica. La otra mitad de Espiricom ha mantenido el misterio en torno a su último trabajo, Disco Tantra, pero la espera ha valido la pena y al fin pudimos ver qué tramaba Alfonso entre manos. Una producción orquestada por el sello Discos Atónicos, cuya maquinaria es orquestada por otra participante de la edición, Alienata. Disco Tantra incluye un tema homónimo en el cual han participado unos de los grandes iconos de la música experimental de nuestro panorama, Esplendor Geométrico. Su puesta en escena, junto a sus temas ya publicados, se resume en la traducción sonora y directa de aquello que podríamos entender por ocultismo, una danza ritual que da rienda suelta a todos nuestros temores y deseos.

Representando a uno de los principales colectivos del género en la ciudad del Turia estuvo Raúl Blanet. El emisario de Hypnotica Colectiva se caracteriza por su polivalencia en las cabinas, no hay palo que no se haya atrevido a tocar. Nueve años en activo en los que hemos podido verlo en numerosas salas e incluso en nuestro querido Tagomago Fest, en el que pinchó en su cuarta edición. Desde las profundidades de la cuenca minera asturiana llegó Jheal Bashta con un live cargado donde el abigarrado espíritu de la industria norteña lograba fusionarse con los aguijonazos cadentes más propios de la frenética Madrid, el otro foco principal donde el artista se ha formado académicamente. Cortes directos, limpios que dignifican a la tradicionalmente denostada formación autodidacta y que fluyen en una acertada combinación entre lo analógico y lo digital.

Parallax, nombre de guerra de Tamara Muñoz, tiene su base en Madrid, aunque lo cierto es que lleva alrededor de un año visitando gran parte de las salas del circuito nacional. Tras su reciente paso por festivales como el Dantz Festival (San Sebastián) o el Matèria Festival (L’Hospitalet de Llobregat) aterrizó al fin en nuestra ciudad para demostrarnos en vivo y en directo a qué se debe su fama. Durante su sesión, encargada de cerrar la Terraza Marie Curie, pudimos escuchar algunos cortes incluidos en Breakxit (junto a TR), editado el pasado año por Geométrika FM, colectivo del que forma parte activamente.

Alcanzábamos las cinco de la tarde cuando en el Escenario Albert Einstein se comenzaron a suceder aquellas actuaciones enfocadas por y para los amantes de la multidisciplinariedad. Directos donde audio y video se conjugaron para dotar de complejidad las propuestas de lxs artistas. Un espacio idóneo para quienes buscaban ahondar en la programación ofertada por el festival desde una perspectiva más reflexiva. Inaugurando el escenario estuvo Marta de Pascalis. La artista ha convertido Berlín en su segunda casa, pero reside algo mediterráneo en su forma de improvisar. La multidisciplinar italiana, acérrima seguidora de la escuela minimalista berlinesa, basa gran parte de su actuación en la creación paisajística de un marco sonoro donde las líneas de bajo predominan por encima del resto. Un espectáculo sin audiovisuales, puramente analógico, donde mediante la sucesión de hipnóticos bucles logra atrapar a sus espectadorxs.

Iván Galíndez y Juanjo Ortiz forman el proyecto audiovisual ?????. Inspirados en “El hombre del planeta”, un texto residual de Junkyard, su propuesta sigue una línea minimalista, similar a la de otros artistas audiovisuales del cartel. Su principal peculiaridad reside en la utilización de visuales de alto contraste junto a un sonido creado esencialmente a través de maquinaria analógica. Una actuación que superó las expectativas y logró mantener el frenético ritmo del festival. Acto seguido llegó el turno de la compositora experimental, Susan Drøne, quien lleva años perseverando activamente sobre el terreno de las producciones de arte sonoro. Tras el lanzamiento el pasado junio de Looms y Four Sinusoids to Eliane, la artista originaria de Murcia nos trajo su última producción audiovisual. La pieza forma parte de un proyecto de grabaciones de campo realizadas el pasado mes de abril en Greenlightdistrict (Noruega) y resulta ser una reflexión sonora sobre la contaminación del agua en la Región de Telemark.

Miclono llevan alrededor de tres años sacudiendo los cimientos de la espasmódica escena audiovisual. Los alicantinos, que ya estuvieron en la fiesta de presentación de la pasada edición, tienen como meta creativa la producción de proyectos creados específicamente para ser performados en directo. Así pues, lo que consiguen es una experiencia claramente inmersiva, donde aquellas personas que asisten se sienten inmediatamente atrapados por la sinergia que se produce entre audio y video.

Aunque creemos que el Brexit no supondrá ninguna traba para este afamado artista londinense, nos alegra poder haber disfrutado de su actuación antes de que el infortunio se suceda. Las inquietudes de Paul Prudence en torno a las relaciones entre forma, sonido y espacio le han conducido a crear pequeños (o no tan pequeños) cosmos sonoros. Mediante sus producciones audiovisuales, en las que la abstracción es su principal herramienta, traslada a lxs asistentes a un plano cuasi extraterrestre. Tras actuar en la primera edición de VOlumens, Prudence repitió en esta ocasión para presentarnos su último trabajo, Ficciones (NLS Records, 2019), donde lo orgánico de sus grabaciones de campo y lo digital colapsan generando una todopoderosa nebulosa.

Uno de los primeros nombres desvelados para esta edición fue el de Murcof, pseudónimo artístico de Fernando Corona. El artista mexicano que, a mediados de la década de los 2000 decidió quedarse en nuestra península en busca de inspiración, presenta nos invitó a esparcirnos entre sus creaciones minimalistas. Sonidos a primera vista imperceptibles para nuestros oídos y melodías orquestales influenciadas por algunos de los grandes compositores del siglo XX acaban formando un tejido rico en matices. Drone ambient y minimal techno que, ejecutado en sus justas proporciones junto a los audiovisuales del artista catalán Gnomolab, se convierten en uno de los principales atractivos de la edición.

Fraction, más conocido como Eric Raynaud, presentó su último trabajo Vector Field. Un trabajo que, en palabras del artista parisino, es “una oda al arte de la transformación” Tras poner punto y final a su colaboración con el sello Infine, Raynaud ha estado enfocado en el ámbito de la investigación, tanto en el The Spatial Sound Institute de Budapest como en el Institut de Recherche et de Coordination Acoustique/Musique de París. Así como en la creación de una nueva experiencia inmersiva, Perspective. Por lo que respecta al presente, o, mejor dicho, al pasado sábado, Vector Field supone el paradigma más meridiano para representar la filosofía VOlumens. Un espectáculo audiovisual donde el sonido se materializa y el tiempo adquiere una concepción diferente.

Llegaba la hora de echar el cierre, al menos en lo que a la Base respectaba, y para ello contamos con dos grandes referentes internacionales. El cineasta portugués Pedro Maia y el compositor y productor Vessel unen fuerzas para la presentación en nuestra ciudad del último trabajo del británico, Queen of Golden Dogs (Tri Angle, 2018). Un LP fruto del más puro aislamiento en el interior de la afilada Gales y que el sábado estalló en una espiral irreverente en el Escenario Albert Einstein. Maia, que ha pasado por grandes festivales cinematográficos como el Festival Internacional de Cine de Edimburgo o la Mostra São Paulo, destaca por su particular defensa del cine analógico, trabajando habitualmente con películas de 8 y 16 mm. Los audiovisuales propuestos por el reputado cineasta se ensamblaron con la mayor naturalidad con el mapa sonoro diseñado por Vessel

Después de una intensa jornada de nuevos descubrimientos y travesías intersensoriales en las fronteras de la ciencia y la música tocaba recargar energías y para ello contábamos con la colaboración de uno de los colectivos más irreverentes a la par que sensacionales de la escena valenciana, Club Gordo. El colectivo celebraba además el reciente lanzamiento de su sello propio, Gordo Trax. El fin (o inicio) de fiesta se trasladaba al Casino Circa, convertido ahora en escenario de placeres hedonistas inmensamente más certeros que a los que nos tienen acostumbrados este tipo de espacios.

Tras un ligero retraso en el inicio y repartidos entre dos pistas estuvieron, además de dos tercios del tridente del Club Gordo (Vladimir Dynamo y Finalversion3), otrxs artistas con total predisposición para hacernos rogar clemencia. En la sala Werner Heisenberg, Sensitiva Alliance, la criatura engendrada gracias a la unión de tres grandes dj’s de la escena valenciana, Diego Navarro, Guillem SRRV y Otro, volvieron a hacer suya la pista tras su reciente toma de posesión por Umbral. Sonidos raveros y machacones inundaron el cielo que cubría la terraza del casino. Mientras tanto, en la sala Michael Faraday, y tras el comité de bienvenida de Club Gordo, se sucedieron las sesiones de Lokier la nueva revelación que llega desde México y Alienata, una de las alicantinas más internacionales. Ellas junto al videojockey El Imaginario completaron una jornada que, de existir la perfección, la alcanzaría plenamente. Un cierre inmejorable para un festival que sigue rompiendo las barreras impuestas por las expectativas año tras año y que promete seguir haciéndolo mientras nuestra ávida curiosidad siga siendo igual de insaciable.

Fotos y crónica: Cynthia Cruz 

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