Grupo: Xoel López
Sala: La Rambleta

'Historia universal' era el final del concierto. Xoel López lo remataba de patada al ampli, desprendiéndose de la armónica, arrebatado, entregado, roto y las cerca de 700 personas que casi llenaban el teatro de La Rambleta, en pie. Era la demostración de dignidad, vergüenza y orgullo de un tipo que al parecer está siempre obligado a ello, pese a poseer una obra muy por encima de la media, resuelta de complejos y que pese a varios vaivenes en los que ha tenido que tragar algo de polvo, siempre su talento, tan férreo como transparente, se ha impuesto a las condiciones. Unas condiciones pésimas, por cierto. Porque si este país fuera normal en algo, este Xoel López sería, por lo menos, nuestro Jeff Tweedy, y estaríamos orgullosos de ello. Pero, así en general, para ser capaces de reconocer cosas así todavía nos falta un rato.

Y no comparemos. Nos referimos a la altura musical, a la capacidad de hacer. Hace diez años sorprendía Xoel –entonces más conocido como Deluxe— con un discazo. El recuerdo de verlo en Gandia, en el Borgia Pop de 2003, y comprobar su mando, su capacidad de estar atento a cada movimiento de la banda y la aparente facilidad del que va varios pasos por delante del resto al desplegar todo su talento con una naturalidad tan sobrada como apasionada, aún perdura. Desde entonces ha pasado un década, se ganó en madurez, el talento está más que contrastado, la vida ha dado alguna que otra vuelta de tuerca e incluso alguna vez se pasó de rosca y volvió, se perdió y se reencontró sin atarse a un lugar, a un sonido. Y así es éste 'Atlántico' que tan bien ha madurado y ha permitido seguir creciendo a Xoel López. La Rambleta fue el sitio apropiado para que se desplegara este artista total todavía sin tocar techo.

Desgranó 'Atlántico', un álbum de viajes, idas, vueltas y claro enriquecimiento personal y musical, y dejó caer auténticas joyas de Deluxe, que ni mucho menos murió, se encargó de matizar durante el bolazo, con esta nueva etapa: una nueva de 'Reconstrucción', otra prueba más a uno de los talentos más ricos y afinados de la música popular a este lado del océano. «No fui yo quien dejó morir las cosas; no fui yo», atizaba 'Réquiem', que si no fuera coetánea del 'No cars go' de Arcade Fire, ambos temas se publicaron en marzo de 2007, habría que debatir otra cosa más allá de la genialidad de los canadienses y el gallego.

Fue 'Réquiem' uno de los momentos del concierto, sin duda. Uno de esos instantes en los que las butacas de La Rambleta casi que molestaban. Uno de los instantes especiales de un concierto especial. Se celebraban los 15 años de la revista musical Efe Eme. Felicidades y enhorabuena: sois un ejemplo.

Xoel se esmeró y se desató. Múltiples y variadas las caras, los sonidos, los matices. Una banda a la altura: Lola García Garrido (guitarra, piano, percusiones, ukelele, ), Félix Arias (guitarra), Fernando Lamas (batería), David Quinzán (bajo), más la suma del productor Juan de Dios Martín (acústica, piano) en los finales. Por momentos, de la serenidad atlántica como la preciosa 'Tierra', a ese cambio lisérgico que es 'El asaltante de estaciones'. La baraja jugada con inteligencia. Xoel al piano, a la guitarra, a la acústica, a la armónica o totalmente libre. Voz prodigiosa, maestría con cada instrumento. Esa forma de ligar el concierto y convertirlo en algo inolvidable, surtirlo de clásicos como los citados 'Réquiem', 'Reconstrucción' o 'El amor valiente' y permitirse el lujo del prescindir de su gran himno: 'Que no'. Hasta ese punto la demostración. Quizá por eso la patada enrabietada al ampli, cuando ya estaba todo hecho, cuando el concierto se había redondeado, cuando Xoel López (y Deluxe también) había demostrado unas cuantas cosas.

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