Año nuevo, propósitos nuevos y nuevas propuestas. Una de las pocas promesas que me he planteado para el 2014 es escribir con más asiduidad en Redacción Atómica y, ya que de momento sigo residiendo en Londres, pues haré un ejercicio de fe británica y escribiré sobre lo nuevo que se puede escuchar aquí. Comienzo por tanto este repaso con London Grammar, uno de esos grupos made in british por los que se crea un hype tremendo en las islas incluso mucho antes de que salga a la luz su primer LP.

REMPLAZANDO EL VIEJO ESTILO DE VIDA: DE LA FACULTAD AL ESCENARIO
London Grammar es un trío compuesto por tres jóvenes que se conocieron en la residencia de la Universidad de Nottingham, allá por el 2009. Su vocalista, Hannah Reid (de 23 años), es el estereotipo perfecto de veinteañera inglesa tan de moda últimamente con cara de no haber roto un plato, delicada pero que no anda falta de curvas, con una larguísima y fascinante melena rubia que ella misma denomina como “muy cool” y, sobre todo, los pantalones de talla alta que nunca faltan (hoy en día pasear por Londres y no ver a una inglesita con sus pantalones de talla alta es casi imposible). Cuestiones de moda a parte, Hannah está respaldada por Dot Majo, el multinstrumentista del trío y Dan Rothman a la guitarra.

Su EP de presentación, Metal & Dust, fue lanzado en febrero del 2013. La canción que le da título es un medio tiempo orgánico que se apoya en la voz de Hannah y que gracias a las bases creadas por Majo es una de las piezas de su repertorio que más se acerca a The XX. Pero esto no es lo importante, lo que se advierte en este ejemplo es la temática que comparten la inmensa mayoría de sus canciones, el desencanto por el futuro perdido, por esa vida añorada durante tantos años de estudios por los jóvenes de todo el viejo continente y que debe ser desechada a cambio de proyectos diferentes, casi siempre sueños menores.

Estos tres veinteañeros podrían haberse lanzado al mercado laboral en cuanto finalizaron la universidad pero en lugar de ello apostaron por cambiar el rumbo de sus vidas y el canje de los despachos por los escenarios les ha salido bien, incluso tratándose de una propuesta tan arriesgada como la suya en la que todas sus canciones están basadas en un solo de piano que sostiene el tema y así hace crecer más aun la voz de Hannah, que con momentos pletóricos se equipara a una de las voces femeninas más potentes del último lustro, la de Florence Welch.

EL SEXO DESPUÉS DEL SEXO
Además del desencanto propio e intrínseco en nuestra generación y de las que están por venir London Grammar cantan y componen con un tono de inapetente espera muy propio en ellos y que a su vez es lo que les hace alejarse de bandas como The XX, los cuales siempre he mantenido que loan la pura lujuria. Hannah no susurra como es propio de sus compatriotas de la doble x, ella canta con poderío y con una perfecta dicción por todo lo que le incomoda.

Otro ejemplo, en “Hey Now”, que es la encargada de abrir If you wait (su primer LP), se palpa el nerviosismo que transcurre desde el último gozo hasta el siguiente, la inquietud que hay por saber cuándo se puede volver a repetir ese momento o si va ser igual. If you wait, como su propio nombre indica, está lleno de estos momentos como en “Strong”, su tema más célebre hasta el momento y que en las Islas Británicas ya se ha hecho un hueco en las radiofórmulas y en el cual se juntan los dos conceptos antes mencionados, como el de la desilusión y el de la tediosa espera. O también en otra de mis canciones favoritas del disco, “Flickers” donde los dos mozos salen del regazo de Hannah y toman el mando con unos exquisitos ritmos ecuatoriales. Puede que incidan en exceso en su mensaje ya que con un par o tres menos de canciones en el repertorio hubiera quedado completamente redondo, pero al fin y al cabo es como el sexo, las primeras veces nunca sabes cuándo parar, ¿no?

Que se de bien y disfruten de la música.

* Sergio F. Fernández también escribe semanalmente en El Reino del Exceso.

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