En Redacción Atómica estamos doblemente contentos: siempre nos alegramos cuando llega un disco a nuestras manos, pero quizá el jolgorio es mayor cuando vemos que es la primera referencia de un nuevo sello, GranjaBeat, compañía dirigida y fundada por Fernando Polaino (guitarrista de La Cabra Mecánica y productor de los discos de Dwomo, entre muchos otros) y que nos envía este disco con el lema “grabaciones agropecuarias”. El otro motivo de felicidad es que la referencia que nos llega es la de Taera, una chica con voz de sirena negra del Mississipi, que fue durante un tiempo corista de Najwa Nimri y que ahora publica su segundo trabajo, Mi recompensa, un pequeño manual de composición clásica que sirve de escaparate de lujo a estilos nocturnos. Naturalmente, la producción corre a cargo de Polaino quien, suponemos, estará a los mandos de las siguientes referencias que, esperamos, sigan llegando a la redacción.

El disco abre con Bad boy, canción que obliga al oyente a retroceder en el tiempo y a contagiarse con su ritmo beat y en la que ya se ve la filosofía de producción orgánica y natural; Mi recompensa continúa con Por mi boca, canción de ambiente fronterizo, salonesco, con una guitarra medio surfera que se convierte en leit motiv indiscutible; con el tercer corte, Valiente, un boogie melancólico pero optimista que empieza lánguido pero que después se vigoriza y crece, como si hiciese honor a su título; Speak! Sube de nuevo el ritmo del álbum llevándolo al soul primigenio, sinuoso, sensual, clandestino casi. Aquí podemos escuchar la voz de Álvaro Guzmán (The Right Ons), que da un contrapunto interesante a la voz de Taera; con La recompensa se vuelve al reposo del caminante con un country lento que invita a la esperanza y que dejará volar al oyente con su parte instrumental; volveremos al piano bar con Extraordinay people, una canción que podría ser un hit tanto hace 60 años como ahora; pegadiza y simpática aparece Falling, una especie de reagge flojito que dará paso a Jerry, otro clásico contemporáneo; con Lejos Taera explora en el funk con esta balada que va complicando su ritmo con gran elegancia hasta convertirse casi en un tema de chill out; el disco cierra con My Little girl, una nana entre el blues y el soul, que sirve de tapadera perfecta para este tarro repleto de ingredientes que es Mi recompensa.
Destacaríamos desde nuestra humilde opinión la exquisitez con que están escogidos los arreglos, que visten las canciones con las prendas necesarias sin atosigar en ningún momento; como si a alguien desnudo le dieras un traje, y no cinco chaquetas. Además de Taera, en el disco participan Juan José Calzas (bajo, mayormente), Guillermo Arrom (guitarra) y Javi Castiñeiras (batería) y, por supuesto, Fernando Polaino, que estuvo al frente de los metales y más cosas y al que animamos a seguir por este camino de la música artesanal que con tan buen pie ha comenzado.

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