Una vez pasada la pomposa ceremonia que cada febrero que sacude la posición comercial de las películas más ambiciosas del año, es momento de separar los grandes negocios de las grandes películas (cuando éstas van por separado, claro está).

Del heterogéneo conjunto de premiados de este año, podríamos destacar obras muy inspiradas tanto de directores consagrados (ahí están Tarantino o Ang Lee), como de promesas emergentes en la dirección, caso de Ben Affleck. Sin embargo, y lejos de seguir ampliando la mucha información presente en la Red sobre estas obras, me interesa hoy hablar de una película documental que por su propuesta tanto estética como narrativa quizá se encuentre entre lo más interesante de lo premiado. El pasado 24 de febrero en la última ceremonia de los premios Oscar, la película Searching for Sugarman, dirigida en 2012 por el sueco Malik Bendjelloul (joven actor, reportero y productor de televisión), se alzaba con el premio al «Mejor largometraje documental». Un filme que, como viene siendo habitual para el género documental en España, ha pasado por las salas sin apenas más promoción que el testimonio de quiénes la han visto ya o conocen de los muchos elogios y galardones que ha ido recibiendo en los últimos meses (entre ellos el BAFTA y el Critics' Choice Movie Awards).

Searching for Sugarman, es la plasmación en imágenes del empeño de dos hombres nacidos en Sudáfrica (el propietario de una pequeña tienda de discos, Stephen “Sugar” Segerman y el periodista musical, Craig Strydom), por encontrar información acerca de uno de sus máximos referentes musicales, el norteamericano de origen hispano Sixto Rodríguez. De él, nunca han sido capaces de conocer nada más allá de su música repartida en tan solo dos álbumes: Cold Fact (Sussex Records, 1970) y Coming From Reality (Sussex Records, 1971).

Con una estructura narrativa que, por fluida, convierte el visionado de la película en un agradable viaje desde Detroit hasta Ciudad del Cabo, el documental cuenta la historia no solo de Rodriguez, un talentoso músico habitual de los suburbios de Detroit cuya carrera nunca llegó a arrancar, sino también la de toda una generación de jóvenes blancos nacidos en una Sudáfrica infectada de prejuicios raciales para quiénes su música sirvió como fuente de esperanza e inspiración, más de una década después de su fracaso comercial en EE.UU. A través de la investigación llevada a cabo por Segerman y Strydom, la película va concediendo información de forma gradual al espectador aproxima a la misteriosa figura de Rodríguez a quien se atribuyen toda una serie de historias trágicas y legendarias. De esta forma, y de manera magistral, Searching for Sugarman, termina funcionando casi como una pieza de suspense que engancha y fascina desde la primera secuencia a través de disciplinas tan diferentes como la animación, la entrevista y las actuaciones en directo.

Y por encima de todo: la sorprendente obra musical de Sixto Rodríguez. Sus canciones y su manera de interpretarlas pueden considerarse a la altura de la obra de los grandes cantautores norteamericanos de finales de los sesenta. Tanto es así, que desde cierto punto de vista uno de los misterios que plantea el filme es sin duda el extraño desarrollo de una carrera musical en la que en principio uno no entiende qué ha fallado. Solo por acercase a la figura y las canciones de Rodríguez, Searching for Sugarman, sostiene un valor incalculable tanto para los amantes de la música como para aquellos que disfrutan con una buena historia proyectada en imágenes sea cual sea el formato.

Desde cierta perspectiva, Searching for Sugarman, es una película muy recomendable para entender la forma en la que las nuevas tecnologías de la comunicación y como los nuevos hábitos que estas traen consigo han cambiado la vida de las personas desde el plano individual al colectivo. Su tono melancólico y pausado remite a un pasado reciente en el cual las comunicaciones entre los habitantes del planeta eran diferentes y con ello la forma de generar fenómenos mediáticos capaces de acompañar a toda una generación en su lucha contra las injusticias del entorno. Por otro lado, la película desmonta con bastante acierto algunas concepciones erróneas sobre la industria musical y el papel predominante de los creadores frente a la gestión comercial de sus creaciones. Y es que, en un momento en el que la gran industria musical señala la piratería como el origen del alzamiento de Lucifer, la historia de Rodríguez y la solidez de su éxito más allá de los circuitos convencionales funcionan como un auténtico alegato por la música y su apabullante poder sobre los seres humanos y su conciencia.

Ante el magnetismo que desprende esta interesantísima película resulta difícil identificar el motor que enciende las pasiones de quiénes cuentan esta historia de búsqueda. Bien pueden ser las canciones o bien el propio misterio que rodea a un autor de innegable talento. Lo rotundamente cierto es que este motor no parte del ánimo de lucro ni del negocio musical feroz que muchos de los grandes sellos mantienen con sus propuestas. Solo por esto Searching for Sugarman, resulta de obligada visión para todo aquel que algún día vio su propia vida reflejada en una canción y no se preguntó cómo ésta había llegado hasta él.

*Sisxto Rodríguez actuará por primera vez en la península ibérica con dos únicos conciertos el sábado 25 de mayo en el Primavera Sound de Barcelona y el viernes 31 de mayo en el Optimus Primavera Sound de Oporto.

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