Cocinado a fuego lento a lo largo del 2022, “Fruit del Col·lapse” representa la culminación de un proceso creativo que ha llevado a Junco y Mimbre a publicar su segundo LP tres años después del primero (“Juncoymimbre”, 2020), sin desmerecer el paradigmático EP “Or a la Llera” (2021).

La creatividad no siempre aparece de manera constante en la vida artística de la mayoría de grupos, pero Maria Espinosa y los suyos parecen no sufrir este mal y continúan componiendo canciones de alta factura a una velocidad vertiginosa en la que se siguen reinterpretando y reinventando para adaptarse a las realidades cambiantes en las que viven. Sin embargo, este frenesí comporta ciertos desgastes y consecuencias, y es que, a pesar de estar tocados por una inspiración innata para abordar nuevas posibilidades artísticas, Junco y Mimbre pliega velas y han decidido que “Fruit del Col·lapse” sea un despido de su actividad musical. Como un sabor amargo de esa fruta que colapsa pero a la que todavía podemos dar un último bocado.

Perdre’m_Io” es el primer single de despedida, una canción aparentemente dulce, pero que cuestiona la sociedad en la cual vivimos a ritmo de una pegajosa melodía de teclado.

En el segundo single, “mai no tinguis pressa”, nos reencontramos con los Junco y Mimbre más energéticos y distorsionados de los inicios, haciéndole frente a la violencia laboral.

DIES&HORES”, el tercer single de este “Fruit del Col·lapse” podría ser una de las canciones más próximas y íntimas que Junco y Mimbre han facturado hasta ahora. Directa a la lista de canciones para cantar abrazadas.

El último single antes de la salida del disco es “DESUBICATTT”, una canción que nos avanza que este LP es una despedida perfecta. Una canción que nos muestra las dos de caras de Junco y Mimbre, la afilada ternura y el viaje celestial de guitarras.

Fruit del Col·lapse” cierra los tres años de existencia de Junco y Mimbre y les despide de la escena pero no de nuestras orejas, y es que la existencia de este trabajo culmina una vida intensa pero efímera en la que los cinco de Osona han reclamado su lugar dentro del panorama musical sin más intención que la de compartir lo que hacían al local, y quien sabe si será ahí quedarán ahora las ideas con las que se van.

Fotos de Paula Barberán.

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