“Querida gente blanca, la cantidad mínima de amigos de raza negra que deben tener para no ser considerados racistas acaba de incrementarse a dos. Lo siento, pero vuestro camello, Tyrone, no cuenta”.  

Es con esta ácida afirmación como el guionista y director Justin Simien presenta a Samantha White, protagonista de su aclamada Dear White People (2014), una cinta que retrata la lucha de un grupo de estudiantes afroamericanos por eliminar las barreras raciales de su prestigiosa universidad. Armada de su voz y las ideas que en ella encuentran un intransigente y feroz cauce, los conflictos de Samantha podrían resumir perfectamente los que su intérprete, Tessa Thompson, ha tenido que superar para convertirse, al día de hoy, en una de las actrices más influyentes del cine independiente estadounidense.

Porque si en la actualidad gozamos de una mayor, aunque insuficiente, reivindicación con respecto al rol de las mujeres en la industria del cine, imaginemos lo difícil que era algunos años atrás para una joven actriz negra obtener roles que rompan con los estereotipos impuestos por Hollywood. Es por ello que no resulta extraño conocer que, a pesar de su auspicioso debut televisivo en la segunda temporada de la serie Veronica Mars (2004-2007), no pasó mucho tiempo hasta que Tessa se sintió víctima de los prejuicios de la industria, recibiendo únicamente ofertas en dramas sobre la esclavitud y personajes como “la mejor amiga negra de la protagonista blanca” o “la joven madre soltera que subsiste en un mar de lágrimas”. Al respecto, la actriz ha declarado para la revista Elle: “Lo que estaba haciendo [en aquel entonces] no era suficiente para comprometerme a seguir dedicando mi vida a la interpretación. Entonces apareció ‘Dear White People’. Me enamoré de ese guión”.

Su determinación y constante búsqueda por más y mejores roles la cruzaron en el camino de la directora Ava Duvernay, quien la eligió para interpretar a la activista Diane Nash en la excelente Selma (2014), un papel que, a pesar de su escasa relevancia dramática, ratificó su presencia en un mercado tan competitivo como Hollywood.

Llegamos al 2015 y con ello a su participación en Creed, donde interpretó a Bianca, una cantante con pérdida progresiva de audición que conoce y se enamora de Adonis, hijo del mítico Apollo Creed. Para Thompson, Bianca significó un personaje con una ligera aunque importante dosis de independencia, dueña de sus propios obstáculos y de la fortaleza suficiente para superarlos sin ayuda o condescendencia de ningún protagonista, guionista, director o, peor aún, productor.

Sería a partir del año siguiente, el 2016, cuando Tessa daría el gran salto a la palestra comercial. Junto a su participación en la serie de HBO Westworld (2016- ), donde interpreta a la calculadora Charlotte Hale, vendría su inclusión en la divertidísima Thor: Ragnarok (2017), del director/escritor/pintor/comediante y actor neozelandés (así lo pone Wikipedia) Taika Waititi, como una ebria, temperamental y “dispara primero y pregunta después” Valkiria.

«Tessa Thompson ha sabido ser perseverante y consecuente en su carrera […] siempre a través de personajes cuyas motivaciones refuercen su lucha personal»

Con una imagen completamente alejada de sus referencias ficticias e históricas, este personaje ha significado para Thompson, según declaró en una entrevista para la revista Vanity Fair una mezcla entre la astucia de Han Solo y el despliegue físico de Sarah Connor. “[Taika Waititi y yo] queríamos crear un personaje que no sea convencionalmente agradable. Tan solo algo desordenado, incluso sucio. No hay nada inmaculado con respecto a esa mujer”.

En el presente año, y bajando un poco las revoluciones palomiteras, sus principales trabajos se encuentran en la fantástica Annihilation, de Alex Garland, y la que encabeza este artículo, Sorry to bother you, una comedia con tintes distópicos donde Thompson interpreta a Detroit, una activista que acompaña a su pareja, Cassius (Lakeith Stanfield), en su búsqueda por triunfar en la vida sin perder su identidad.

Confirmada su participación en el próximo remake de la franquicia Hombres de negro (donde repetirá colaboración con Chris Hemsworth), Tessa Thompson ha sabido ser perseverante y consecuente en su carrera, participando en proyectos de diferente envergadura, pero siempre a través de personajes cuyas motivaciones refuercen su lucha personal: una sociedad donde las oportunidades no sepan de razas o género, sino de talento. Y ella es la mejor prueba de ello.

 

 

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