La nueva serie de Jonathan Entwistle y Lucy Tcherniak nos relata la manida historia de chico conoce chica, pero con una diferencia, esta vez el chico que se nos retrata pese a ser el típico incomprendido de instituto, es nada más y nada menos que un psicópata en potencia que aburrido de matar animales se propone asesinar a su primera víctima humana, su nueva novia.

Tras una serie de acontecimientos los dos protagonistas, James (Alex Lawther) y Alyssa (Jessica Barden) deciden escaparse de sus hogares e inician una aventura en coche durante ocho episodios que te dejaran pegado a la pantalla.

Sin duda lo que más atrapa de The End Of The F***ing World es la naturalidad y calidad de las interpretaciones. En el primer episodio tras el monólogo inicial de James es evidente las similitudes que se establecen con el personaje de Harold, obsesionado con su suicidio, en la estupenda comedia negra ‘Harold y Maude’ de 1971.  Esa similitud creando un adolescente siniestro, parco en palabras y con varios problemas en su núcleo familiar hace de James un personaje con el que pese a su naturaleza de psicópata no cuesta empatizar y sentir una extraña conexión.

James y Alyssa ya ocupan el podio de parejas del año de este 2018.

Otra de las piezas angulares de la serie es Alyssa quien aporta frescura y un retrato juvenil desenfadado, hipnótico que irradia realidad; un personaje femenino muy en consonancia con los interpretados por Zoe Kazan, donde en su rareza radica su gran atractivo. Una chica de la que no puedes aportar la mirada y que funciona a la perfección con su compañero de aventuras.

Las voces en off le da a esta premisa retorcida el toque más cómico, un humor negro que encuentra su mayor exponente en la contradicción que supone la seguridad que siente Alyssa en compañía de James y de la que somos partícipe a través de sus pensamientos. Esa conexión que se establece entre los dos personajes hace que el propósito inicial de James cada vez se vuelva más difícil, dos personajes que son incapaces de verbalizar sus pensamientos y sentimientos encuentran en el otro la complicidad necesaria para, por primera vez ,mostrarse tal como son con naturalidad.

Es en el transcurso de la trama cuando la serie languidece, los primeros episodios consiguen enganchar e introducir al espectador en el particular mundo de los dos adolescentes pero en sus dos episodios finales de 20 minutos la serie da vueltas sobre si misma sin aportar nada novedoso y en la que parece que no se tiene muy claro como finalizar la trama, perdiendo la frescura e irreverencia que caracteriza a la ficción y que podría haberse desarrollado en mayor medida.

The End Of The F***ing World es una serie no apta para todos los paladares pero que si te conquista no podrás dejar de devorar.

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