Grupo: Low Cost Festival (Viernes)
Sala: Parque L´Aigüera (Benidorm)

Es como si hablara de un festival que acaba de nacer y, de ahí, el respeto a ciertos fallos que pasaré lo más alto que pueda. Porque si hay que comenzar de alguna manera es dando el notable a una celebración que, aún con muchas ayudas económicas, tiene sana intención y tuvo su aquel. Público nacional (cero extranjeros), masivo (se vendió el papel pero no hubo agobios) y joven (o yo me hago mayor), por si lo quieren saber.

Atractivo y alargado circuito urbano la cosa tenía su gracia. El falso llano en forma de longaniza nos obligó a saludar a media Valencia y, por momentos, llegué a pensar que no veríamos ningún bolo entero; más cuadriceps que los propios Contador y Schleck en pleno Tourmalet… pero aún hay razones, musicales, para creer en el Low Cost Festival , su decoración romana y sus agradecidos graderíos que permitieron, en todo momento, ver estratégicamente, elevadas, las actuaciones. Vamos a ellas…

Napoleón Solo, a los que rozamos de soslayo, no fueron una de esas razones. De hecho, su pop chirriante e inmaduro, no cambió ni un ápice nuestra intención de comenzar la jornada con The Boat Beam. Como si en la peli, Una casa de locos se tratara, aquello sonó, -y pese al sonido del escenario situado en la plaza de toros- decente. Se defendió más que bien su frontwoman, flanqueada por violín y viola, y una banda de rock de las clásicas. Apuntaron a delicioso directo pero no era ni el lugar ni el momento.
Eso sí, no habían acabado las bellas Boat Beam cuando la marea Love Of Lesbian comenzó a llenarlo todo. Digámoslo: se ha convertido en los amos del indie patrio. Aunque allí estaban para defender el cinturón de campeón de los pesos pesados Los Planetas… Pero eso es una batalla que se libraría luego.

A la potencia del indie le plantaban cara los Cohete. Guerra de guerrillas que, a golpe de guitarrazos cincuentenos, ska y personalidad. Pero perdían la batalla y nada podían hacer ante los borregos que desfilaban, vendados de ojos, hacia el cosío donde LOL iban a repetir el concierto que les lleva dando la gloria durante toda la temporada. Pero parece ser que conciertazo.

Mientras un pasillo de gentes desprestigiaba el gran directo que se estaban marcando los Cohete, parece ser que LOL daban la talla. Momentos de piel de gallina y karaoke (eso nos han contando) para un vivo que, no por repetido, continuó siendo certero y, según los que lo vieron, “lo mejor de la noche”. Guardábamos esperanzas en que no fuera así.

A la par, algunos curioso abandonaron a Santi Balmes y “sus lesbianos” y se la jugaron con These New Puritans. Llegaron los ingleses con un bolo de aquellos que pretenden impactar por potencia y dinamismo y fueron los técnicos autóctonos lo que lo mandaron al garete. Un “Fucking incompetents” es lo mínimo que dedicó Jack Barnett a unos profesionales que, por qué no decirlo, tardaron lo mismo en arreglarlo que en volverlo a estropear. Total: uno de los conciertos más esperados de la jornada tirado por el retrete.


Atención, coincidencia: Los Planetas vs Editors. La Redacción Atómica se repartió. Por parte de los granadinos, decir que Jota se mostró simpático y decidió premiar a los fieles desde el principio. “Corrientes circulares”, “Nunca me entero de nada” o “Ya no me asomo a la reja”, se entremezclaron con las contundentes canciones de Una Ópera Egipcia. “Rey Sombra” y, claro, “Un buen día”, entre otras perlas de una extensa actuación (casi dos horas) que tuvo hasta su momento homenaje a Julio Iglesias. La vida sigue igual y esto también continuaba…

Al parecer ya era de noche y Editors bramaban y la masa agradecía, en la plaza, el gesto. Puesta en escena de un grupo efectista que sabe manejar a la perfección los tempos de eso que llaman epicismo. La voz operística y el teatro que le echa Tom Smith quizá saturen pero, qué demonios, alcanzaron fases de éxtasis. Desde arriba, donde lo vimos, se divisó a la perfección ese mar de brazos y desenfreno en que se convirtió el albero. Una primera parte donde los reyes fueron los temas de sus dos primeros discos fue interrumpida por un error técnico; y a punto estuvieron de no volver, pero el respetable no se movió y los reclamó con furia. No les quedó otra que salir y, mediante “Pavillon”, volverla a liar, hasta con efectos de fuego. Ahí se pasaron.

Intentamos quedarnos a The Raveonettes, pero el nefasto sonido y sus descafeinadas melodías (no sabemos si una cosa tuvo que ver con la otra), hicieron que, ni el morbo platino de Sune Rose Wagner impidieran nuestra escapada.

Los Panetas y Editors habían dado dos conciertos aceptables (tal vez tras el FIB el listón estaba bajo) y a uno ya le dolía la mollera. Pero, de repente, un oasis reluce en el desierto. Eran Los Coronas en el escenario Jack Daniels, el pequeñico… que se hizo enorme. Ni un alma cabía y ellos no fallan. Su ABC del surf sigue engatusando como nunca. Siempre lo mismo, pero siempre en el clavo. Lo pasamos pipa así que nada que reprochar a esta banda de veteranos que a base de tablas y trucos se llevaron a medio festival al escenario más reducido. Nadie quería que finiquitaran y aquello prácticamente superó las dos horas. Brutales. Los volveríamos a ver hoy.

Luego fueron los djs y ya no tuvimos fuerzas para subir la cuesta que llevaba al resto de escenarios, pájara. Así que nos quedamos, con los amigos que nos íbamos encontrando, con Gato dj… Forzamos la máquina y eperemos que las consecuencias no afecten a la segunda jornada festivalera que por delante queda.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.