Grupo: The Undertones + Megaphone ou la Mort
Sala: Heineken Greenspace

La niñas monas, los niños con pinta de perdona vidas, los pantalones pitillo bien arrejustados, esos flequillos perfectos, las converse que no falten y esos cinturones con tachuelas: ser moderno, amigo. Pero, ¿y la música?

Como todo vuelve así, así en plan cíclico, dando vueltas sobre un propio eje, según la manida filosofía popular y también la glamourosa de diseñadores. Ahora nos invade todo aquello, y me pone. Pero se presenta en Valencia una banda llamada The Undertones y lo que parecía que iba a ser una mayoría absoluta se queda en poco más de cuatro gatos -¿a qué me recuerda esto?

Vuelta a empezar, porque aquí algo no encaja. Se presenta una de las bandas que inventaron esta modernidad actual, que surgió de un pequeño pueblo irlandés, y nadie da ninguna patada febril y adolescente. Modernos adocenados. Simples víctimas, y probablemente, servidor el primero, pero sin ser ni mono, ni perdona vidas, ni capaz de calzarme unos pitillos arrejustados porque me afean ni unas converse porque ni las tengo, ni un cinturón con tachuelas porque no hacen de mi talla.

Me quedo, pues, con el rock que, entre otros, encumbraron estos Undertones allá por el 79, y lo colocó ahí en su hueco de esta historia de la que queda tanto por descubrir –debo la crónica de Elliot Murphy, que, tardía, llegará.

Enérgico, fulgurante y enrabietado lo siguen siendo 30 años después, aun a falta de calor. Y moderno, aunque cueste de entender. Una pequeña lección. Que seguro, los habrá mejores, otros estilos que se paladean mucho mejor. Pero pocos se harán viejos y seguirán brincando con la sintonía de aquel final de década de los 70, aquel Teenage Kicks o cualquiera de su amplio repertorio de entonces por el que fueron brincando en Valencia y que obvio para ver si alguien se pone a rebuscar. El inmediato, su reciente colección de canciones todavía no la he catado, pero no se habrán ido muy lejos, por lo visto/escuchado.

* * *

Probablemente, en las antípodas estilísticas están quienes hicieron las veces de teloneros, la banda multinacional que es Megaphone ou La Mort. No cumplen los parámetros y eso es algo que les honra, mas su música, que lo único que hace es descubrir que más allá de toda la modernidad se pueden reunir un puñado de calidades, aunque haya quien te mire como bicho raro y esta noche, por una vieja nave portuaria casi vacía, no sonasen como suenan realmente.

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