Grupo: Ruidoblanco + Gilbertástico y Las Mierdas Flotantes
Sala: Apolo 2

Recuerden esto durante toda la crónica: Primero fuimos fans y luego amigos; que conste.

Y es que si Ruidoblanco invita a Gilbertástico y las Mierdas Flotantes al concierto presentación de su LP, “Gritos y susurros”, en Barcelona y Vinilo Valencia no se desplazaba a la ciudad condal a presenciarlo y dejar crónica palpable de ello, merecíamos castigo divino.

Mi santa pareja –algún día haremos, desde estas páginas, un homenaje a las novias de los periodistas musicales- quiso matarme cuando le comenté que dos asientos de autobús, destino Barna, llevaban nuestro nombre; pero pronto comprendió que, era inexorable, debíamos estar allí. Junto a nuestros jóvenes ídolos, nuestros amigos.

Así –y resumiendo un paseo por el Parque Güell y algunas birras- es como nos plantamos el sábado 3 de noviembre, a las 20 horas, en la sala Apolo…2.

Gilbertástico y Las Mierdas Flotantes eran quasi desconocidos en Cataluña y, sin embargo, una mezcla de amigos venidos desde Valencia, seguidores de Ruidoblanco, curiosos y asiduos de las joyas –como lo eran- del myspace, sumaban unos cientos de personas que otorgaban a la hija menor del Apolo un bonito y envidiable, si eres de Valencia, aspecto. Gilberto Aubán, reseñado en esta revista digital como falto de pudor y “vedette” se sintió cohibido de repente; y es que bien sabe mi compañero Andrés Verdeguer, y a partir de ahora el joven novillero, que Barcelona es plaza difícil. Eso le llevó a no desenvolver su mejor actuación, pero suficiente…

Pero claro, flanqueado por semejantes mierdas y con la gracia, el arte y la química que le caracteriza: los nervios pronto se cambiaron por risas y complicidad para con un público que respondió admirado, con aplausos. No confundir humor con inteligencia, joven con gilipollas, melodías sencillas con definitivas, fragilidad con imbecilidad…en definitiva: no confundir –como dijo aquél- cordero por genio.

Y así entre canciones como “Papas y olivas” –con la que concluyó-, “El ciprés”, “Best seller”, “El maquineto errante” –show chimobayo-gregoriano- y “Buzo mecánico” –nueva-, parece que se dio un primer paso para que el joven grupo valenciano (si las cosas fueran como debieran de ser) no tenga problemas en cortar orejas en todos los ruedos sónicos del país.

Pero Ruidoblanco jugaban en su feudo y, desde su salida, se notó. Hay quien dice que hubo importantes entidades musicales al acecho de los barceloneses; si es así, no nos queda la menor duda de que algo puede ocurrir en breves. Me explico:

Es Ruidoblanco uno de esos grupos que cuando llegan a la separación de caminos entre el pop independiente y el mainstream, toman el carril, para nada fácil, del medio. Imposible al verlos cantar es no salivar comparaciones con Los Piratas, pero esconde la voz de Salva una cara malvada, incómoda, llorona, emocionante, nasal…que no ha pirateado a nadie.

Pero el grupo son cinco y, aunque se nota la capitanía de Salva y el saber estar de Dani, aquí han venido a divertirse y a divertir. Electricidad y buenas maneras no faltaron en una elaborada actuación que, amen de repasar los temas propios y que componen el cuidado y autoeditado primer disco del grupo (“Marionetas” o “La ciudad más gris del mundo”), acarreó sorpresas verbigracia el popurrí final de “Nos veremos en París” con Alaska, Los Planetas, Los Piratas y La Habitación Roja –de bien paridos es ser agradecidos- y hasta una sorpresiva versión de Mr. Brightside de The Killers –otros que también se van por el medio-.

Pues eso, que volvimos a ser fans.

*Galería de fotos de lo allí vivido:: www.vinilovalencia.com/albums.php?id=19

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