Tíos, esta es mi primera cintaPol Rodellar Martí 1 enero, 2015 Creo que todo empezó con esta cinta. Llegó a mí quizá demasiado tarde, como a los 14 ó 15 años. Mucha gente comenta que se inició en esto de la música a los 9 años o así, yo a esa edad tenía otras preocupaciones: pensaba que la música era una gilipollez, solamente me interesaban los cómics, las películas y los juguetes. Mi relación con la música se limitaba a la basura que aparecía en televisión y al heavy metal y thrash que escuchaba mi hermano mayor, que era algo que por aquel entonces no me interesaba demasiado. Realmente no percibía la música como un objeto consumible que valiera la pena, lo veía como algo festivo y estúpido. Prefería adquirir un tomo de Daredevil o un VHS de Uno de los Nuestros antes que un cassette de un grupo de música, eso lo tenía muy claro. Entonces llegó esa cinta. La tenía mi hermano entre sus cintas de Guns ‘n’ Roses, Nirvana, Pantera y Anthrax. Recuerdo escuchar toda esa tralla -joder, para mí Guns ‘n’ Roses era algo jodidamente duro, tenían dos pipas en su puto logo y calaveras con bandanas- desde mi habitación mientras jugaba con las Tortugas Ninja y pensaba que esto de la música no tenía ningún tipo de sentido. Entonces, entre todo ese heavy metal escuché un sonido diferente, algo rápido y potente pero a la vez melódico y con coros angelicales. Me quedé empanado escuchando esas canciones que procedían del cuarto de mi hermano. Recordando ese primer momento en que escuché la cinta me doy cuenta de que esa sensación de descubrir un tipo de música que se amolda perfectamente a tus virginales gustos musicales es algo que seguramente ya no volverá a sucederme. A medida que la cinta avanzaba iba escuchando por primera vez todas esas canciones e interpretando las claves y los tics del género, cada canción era nueva y todas me parecían las perfectas, insuperables. Fui a preguntarle a mi hermano qué grupo era y me enseñó la cinta y me quedé trastornado. Era una cassette grabado con la portada hecha a mano. En ella aparecía una cruz dentro de un símbolo de prohibido, era lo más fuerte que había visto en mi vida. Al lado ponía “BAD RELIGION”. Era algo muy loco, esos tipos estaban locos. Recuerdo que pensé “¿Por qué se meten con la religión?” A ver, no me malinterpretéis, a mi en ese momento, como ahora, Jesús y todo eso me importaba una mierda, pero las imágenes de Cristo y todo el rollo de iglesias me generaban cierto respeto/miedo y prefería ignorar todo el asunto religioso. Así que no entendía como esos tipos, tan tranquilamente, se cagaban en todo eso. Me pareció muy desfasado, como “¿Por qué les suda todo? ¿Por qué se meten con Dios?” En fin, yo era un poco inocente. El caso es que la música me encantó pero ese choque estético inicial generó una extraña contradicción. Era como tener delante un precioso pastel hecho de niños chinos muertos o algo así. Mi hermano sacó la cinta y me dijo que no le gustaba, que ahora estaba metido en otros asuntos musicales, y me la regaló. Entonces ese objeto pagano y radical pasó a ser mío, me acababa de convertir en su propietario, su poseedor, su responsable, su tutor. A partir de ese momento me convertí en un enemigo de Cristo oficial. No tardé en darme cuenta de que todo el tema religioso era más bien una posición política inconformista que no una muestra de adoración hacia Belcebú. La música era bella y ellos eran unos tipos normales haciendo punk-rock. Yo en ese momento no sabía cómo etiquetar ese estilo de música, no sabía de qué se trataba. Tenía ganas de compartir mis gustos con los chavales de mi clase pero no tenía ni idea de cómo manejar el asunto, no tenía referentes ni nada. No podía decir que se trataba de un grupo de punk de L.A., no tenía forma de averiguarlo. Con el tiempo conocí a unos tipos del instituto que me dejaron unas cintas de NOFX, Satanic Surfers y Randy y empecé a comprender de qué iba todo esto. Pero hablemos de la cinta. Lo primero que vemos es que en la portada está el logo de Bad Religion y al lado hay escrito “Bad Religion & Penny Wise” -con el símbolo de “&” escrito al revés y Pennywise escrito separado, errores más que entrañables-. En la cinta está el Against the Grain seguido del S/T de Pennywise y os puedo asegurar que todas estas canciones giraron muchos años dentro de mi cabeza y actualmente forman parte de mi ADN. Ahí dentro se encuentran los códigos básicos con los que analizo la música, es mi códex, mi Bíblia, mi piedra de Rosetta. Le dejé la cinta a un colega y éste me dijo que también había algunos temas de un grupo llamado Lagwagon. Yo por aquel entonces no tenía mucha idea y en el fondo Bad Religion y Pennywise me parecían exactamente iguales así que decidí hacer mi pequeña aportación personal a la carátula de la cinta y añadir lo de “& (esta vez bien escrito) Lagwagon”. Se ve muy pequeñito pero ahí está, mi sutil aportación a la causa. Esa fue la primera vez que escribí en una portada de un mixtape, una especie de ritual iniciático, un punto de inflexión en mi vida. UNA HUELLA ETERNA. Pero bueno, la verdad es que en la cinta no aparecen Lagwagon en ninguna parte (a mi colega se le fue de las manos y yo me lo tragué), así que en el fondo lo único que hice fue cometer un error más en la portada, algo entrañable y, por lo que parece, totalmente normal en el historial de esa cinta. La belleza de esta cinta no tiene límites. Está la portada con sus errores y también están todas esas modulaciones sonoras que ha ido sufriendo el material original a base de escuchar la cinta como si de un acto masturbatorio se tratara. La experiencia de poner esta cinta es orgásmica. El soporte magnético está tan jodido que las canciones están al límite de lo comprensible pero esas huellas de cada escucha son lo que la hacen un objeto precioso y único. Son unas cicatrices que demuestran el empeño con el que escuché y reescuché este material, la constancia y la intensidad de mi descubrimiento juvenil. Esas modulaciones son mis propias arrugas faciales, es mi tiempo metido en una cinta. Joder, soy un poeta. Es curioso como un incidente como éste puede influir directamente en lo que serás el resto de tu vida. Si no hubiera sido por esa cinta yo estaría en un sitio muy distinto. Quizás nunca me habría interesado tanto por la música o me habría metido en otros géneros musicales. En el momento en que recibí esa cinta entré en el mundo del hardcore melódico y esto me llevaría a otro tipos de hardcore y a asimilar cierta ética a la hora de entender la música, tanto en su producción como en su distribución y sobretodo en cuanto a forma de vida. Estoy seguro de que esa música me preparó para que más adelante comprendiera que yo mismo podía hacer y grabar música, juntarme con unos amigos y tener un grupo. Ensayar, tocar, conocer a gente con gustos similares, contactar con sellos y bandas de fuera, comprar fanzines, hacer fanzines, etc. Me pasé años con esta mierda del hardcore y muchos de los amigos que tengo actualmente los conocí gracias a escuchar este estilo, compartiendo discos y yendo a conciertos. Y bueno, de algún modo creo que todo esto lo generó esta cinta. Quizá no, pero dejad que siga creyéndolo, por favor. Gracias. * Pol Rodellar es bajista de los barceloneses Mujeres y columnista en diferentes medios musicales. 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