Attack on Titan (Shingeki No Kiojin) es una serie basada en el manga del mismo nombre dirigida por Tetsuro Araki. En sus 4 temporadas narra la historia de una lucha por la supervivencia humana, pues los remanentes de la humanidad permanecen seguros dentro de una gran sociedad que han creado intramuros. Dichos muros les mantienen a salvo de los titanes, unas criaturas gigantes de aspecto humanoide cuya única finalidad es devorar humanos compulsivamente.

Attack on Titan ofrece pocos respiros al espectador. Desde el inicio los titantes destruyen el muro María, que constituye la primera defensa de la humanidad contra estas monstruosas criaturas. El punto de partida es por tanto la lucha desesperada por parte de los cuerpos militares de la humanidad contra sus depredadores ancestrales.

De dirigirme a un lector no demasiado entusiasmado con el anime, consideraría que Attack on Titan puede ser una buena opción para empezar, además del clásico Death Note. Esta afirmación la fundamento en el hecho de que Attack on Titan es diferente a muchos animes, ya que escapa de los convencionalismos habituales del Shonen por diversas razones.

Un mundo cruel y sin esperanza

A diferencia de muchos Shonen (género de manga y anime dirigido principalmente a adolescentes entre 12 y 18 años) una cosa que me apasiona de esta serie es la atmósfera decadente que envuelve al mundo y sus personajes. El heroísmo y las hazañas épicas van de la mano del terror, la impotencia y la desesperación que sienten los humanos ante los titantes. Lejos de tratarse de los clásicos héroes que siempre acuden a la batalla sin pestañear,  y cuyo éxito está garantizado, nos encontramos con personajes y situaciones en las que casi te hacen saborear el miedo que sienten los soldados ante su inminente muerte a manos de un titán. Muertes que son grotescas y duras de ver en muchos casos.

El honor y la nobleza es una cualidad que está presente de una forma más realista, pues no todos los personajes actúan en pos de lo correcto, siendo egoístas, cobardes y traicioneros según las circunstancias con tal de sobrevivir. La camaradería altruista es excepcional, y los dilemas morales donde la lógica y las emociones entran en conflicto son habituales.

Es, en definitiva, la construcción de una atmósfera oscura y decadente que no tiene nada que ver con el maniqueísmo, siendo más próxima a la realidad. Una realidad en la que se palpa la total ausencia de esperanza y la impotencia de la humanidad contra un enemigo que cree imparable.

Argumento y personajes con profundidad

La premisa planteada anteriormente respecto al argumento puede parecer simple, sin embargo no es para nada así. No entraré en demasiados detalles, pues no deseo revelar información importante sobre la trama, sin embargo y a pesar de esto, cabe destacar que la naturaleza de los titantes, la propia existencia humana, así como la construcción de los muros esconden muchos misterios que se van resolviendo sutilmente a lo largo de la serie, en muchas ocasiones con pequeñas pistas y detalles que ayudaran a los espectadores más agudos en la elaboración de sus teorías.

La seriedad y complejidad de la trama no desentona con sus personajes. Si bien Eren Jaeger como protagonista tiene una importancia indiscutible, no se trata de la típica serie donde todo el peso dramático recae sobre el personaje principal, abandonando a los secundarios a su suerte. De hecho, Eren como protagonista queda eclipsado en muchas ocasiones por la destreza en combate del misterioso capitán Levy, el ingenio estratégico de Armin o la frialdad y valentía de Mikasa. Se trata de personajes que se complementan los unos a los otros, cuyos objetivos y propósitos son distintos a pesar de compartir un mismo fin. El pasado de los personajes, así como sus objetivos personales son en ocasiones cuestionables éticamente, y más aún cuando se van desvelando poco a poco los secretos que giran en torno a los titanes y la humanidad. Según se desarrolla la trama, consigue  que el espectador se cuestione que es lo correcto, hasta el punto de no saber quien es el verdadero enemigo.

Música y animación de calidad

La animación de Attack on Titan no resulta nada extravagante a ojos de un espectador poco acostumbrado al anime, siendo un dibujo bastante común, mientras que las escenas de acción están animadas con un dinamismo y una fluidez increíbles. Es un deleite para la vista  observar los combates con el equipo de maniobras tridimensionales, o ver al cuerpo de exploración cargar a caballo.

La música no se queda corta en cuanto al resto de aspectos, pues si tuviera que definirla en una palabra, sería: épica. Los temas de los openings (en particular el primero) son magistrales, mientras que los temas que ambientan las escenas están perfectamente escogidos para conseguir ponerte la piel de gallina.

En Redacción Atómica nos gusta recomendar y descubrir contenidos, y creo firmemente que Attack on Titan puede ser un anime susceptible de ser disfrutado por cualquiera, así como una buena alternativa para introducirse en el estilo nipón.

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