A continuación comunicado oficial del Convent Carmen:

Convent Carmen comunica que, desde hoy 4 de marzo de 2020, cierra sus puertas por decisión del Ayuntamiento de València: siempre hemos cumplido con la Ley y seguiremos haciéndolo aun a pesar de la injusta decisión. La resolución oficial por parte de la Administración ha llegado minutos antes de la convocatoria de la rueda de prensa que hoy mismo teníamos agendada para exponer la realidad de la situación que ha padecido nuestro proyecto durante los últimos meses.

Convent Carmen nació siendo un proyecto colectivo y sabemos que su continuidad y situación importa a muchos. Simboliza una forma innovadora de crear ciudad, un modelo de ciudad que suma y en el que creemos. En consecuencia, la resolución del Ayuntamiento de València solo puede calificarse de tropelía, de ejercicio de violencia administrativa desproporcionada y completamente irregular.

Manifestamos en primer lugar que siempre hemos actuado conforme a Derecho, siguiendo un proceso administrativo reglado. No existe causa objetiva que justifique el cese de la actividad y, en consecuencia, esta decisión solo puede ser un popurrí de circunstancias sin suficiente entidad. Entendemos que cualquier error o deficiencia que el proyecto haya cometido posee un carácter subsanable y para ello existe un procedimiento reglado, recogido por la LOTUP.

En relación con las denuncias recibidas, las relacionadas con la actividad están archivadas, carecen de recorrido. Son las denuncias sobre la intervención, realizadas por un único vecino y amplificadas por un colectivo vecinal, las que están pendientes de respuesta. Este frente activó una revisión completa de la intervención por parte de un técnico municipal, Francisco Aguilar. Un informe de Cultura acerca de la afección patrimonial de la intervención ha contradicho, abiertamente, las conclusiones alcanzadas por este técnico municipal, recusado además en el procedimiento.

La legalidad de la actividad de Convent Carmen tampoco se pone en duda. El Servicio de Actividades se pronunció en abril de 2019 instando al proyecto a llevar a cabo una serie de subsanaciones. Todas las que no implican una intervención en el espacio han sido practicadas, y quedan pendientes únicamente las que precisan autorización administrativa, ya solicitada.

En cuanto a la ontología de Convent Carmen, la definición legal se ajusta escrupulosamente a los usos. También lo permitido por las normas urbanísticas del PGOU. Convent Carmen es un centro sociocultural – que legalmente puede contar con un servicio de bar/cafetería- en el que se han celebrado ya más de 300 eventos de diversa índole (cine, debate, música en vivo, talleres infantiles, artes escénicas…), que cuenta con numerosos acuerdos con entidades del tercer sector y que invirtió en programación sociocultural más de 250.000€ solo en 2019. Que el Ayuntamiento pretenda trocear el proyecto y calificarlo de sala polivalente y de restaurante, por separado, atenta contra la inteligencia más elemental y solo puede ser interpretado en clave de litigio judicial. No existe fundamento de derecho alguno que habilite a ningún técnico municipal para opinar acerca del grado de socioculturalidad de un espacio y, en consecuencia, decidir sobre su verdadera naturaleza. La ontología del espacio tampoco ha sido notificada como un motivo que justifique un cierre.

Visto con perspectiva, el Convento de San José y Santa Teresa había sido un edificio condenado al letargo e incluso okupado hasta la llegada del proyecto que le abrió sus puertas tras más de 400 años cerrado. Las consecuencias de un cierre son múltiples y dramáticas. Desde cualquier ángulo: la ciudad pierde un proyecto pionero, un hotel llamado a dejar huella y a mejorar la ciudad, el hotel contextual, y más de 60 trabajadores pierden su puesto de trabajo. El cierre de Sucede (1 estrella Michelin y 1 sol Repsol, que opera bajo el paraguas de la misma empresa que Convent Carmen) y la paralización de otro proyecto emblemático en la huerta, la Casa de La Serena, serán otras consecuencias inmediatas.

Otro de los efectos inmediatos será el cierre del espacio a la ciudadanía. Convent Carmen quedará relegado a un espacio para turistas, para aquellos que puedan pagar el alojamiento en el futuro hotel, condenado también a operar bajo la lógica extractiva de la que el proyecto original precisamente ha tratado de escapar. El daño reputacional es también irreparable.

A partir de este punto, el horizonte está aún por definir. En Convent Carmen no escatimaremos medios en hacer valer nuestros derechos por las vías que creamos más convenientes, incluyendo la judicial. En paralelo, seguiremos luchando por un proyecto colectivo que mejora la calidad de vida en la ciudad. València se merece Convent Carmen.

Valencia, 4 de marzo de 2020

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